Barcelona pierde otro establecimiento emblemático. En este caso se trata del Karma, la discoteca más icónica de la plaza Real. El anuncio lo han hecho los responsables de la sala a través de Instagram. El espacio de ocio nocturno, que ha sido punto de encuentro de muchas generaciones de barceloneses y turistas, había abierto en 1978, hace casi medio siglo.
«Karma ha bajado la persiana y no volverá a abrir».
«Muchas gracias a todo el staff, miembros de seguridad, dj, camareros, trabajadores y en general a todos aquellos que a lo largo de los años han pasado -por el Karma- desde que abrió sus puertas en diciembre de 1978″, subrayan los titulares sin dar ningún detalle del motivo del cierre. «Karma ha bajado la persiana y no volverá a abrir», se limitan a decir.
El Karma destacaba por su sótano en el cual se podía escuchar y bailar todo tipo de música entre la medianoche y las seis de la madrugada, desde rock a britpop pasando por grunge. A la sala, en la plaza Real, 10, se bajaba por unas escaleras que se pueden ver en la imagen superior.
Ventura Pons rodó ‘La rossa del bar’
La discoteca es el local que aparece en la película La rossa del bar, que el cineasta Ventura Pons rodó en 1986. Está protagonizada por Enric Majó y Núria Hosta, y también aparecen el cantante Ramoncín y las actrices Loles León y Neus Asensi.
Otros cierres
Entre las discotecas que han cerrado en la capital catalana en los últimos años destaca l’Alfa, en la calle Gran de Gràcia, 36, después de casi tres décadas. El establecimiento cerró porque no pudo superar la crisis de la covid y en su emplazamiento abrió una tienda de ropa y calzado deportivo y moda urbana de la cadena italiana AW LAB.
También se clausuró en enero de 2024 la discoteca Merlín del Poblenou, después de más de treinta años en la calle de Ávila, 142, ya que el nuevo plan urbanístico de la zona estipulaba que debía derribarse toda la manzana donde se ubicaba el edificio. El derribo se llevó a cabo a mediados de febrero de ese año.

La sala Sidecar cerró en enero de 2024
En enero de 2024, también cerró la sala Sidecar, en la plaza Real, 7. Estuvo abierta durante 41 años. Según su propietario, Roberto Tierz, el local fue una plataforma para los grupos emergentes de la capital catalana y un espacio donde los colectivos de Barcelona pudieron «expresarse con libertad”. El verano de ese año, reabrió como Club Sauvage, con una oferta muy diferente.

