El Ayuntamiento de Barcelona ha querido desviar la atención con la polémica por los datos de contaminación en el distrito del Eixample. Después de que la entidad ecologista Eixample Respira haya denunciado este jueves que los cortes de tráfico de la calle del Comte d’Urgell están enmascarando los resultados de la estación ubicada en esta vía, el consistorio ha asegurado que la cuestión es competencia de la Generalitat, que gestiona la estación y valida los datos.
En una atención a los medios de comunicación recogida por la ACN, la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, ha recordado que tanto la estación del Eixample como las otras que hay repartidas por la ciudad forman parte de la red catalana de estaciones de medición, bajo control del Govern. La concejala ha explicado que, cuando comenzaron las obras en la zona, el Ayuntamiento consultó con la Generalitat si las obras podían afectar la validez de los datos. El ejecutivo catalán respondió entonces «con claridad» que los datos continuarían siendo válidos porque considera que la disminución del tráfico no era «suficiente para desvirtuar» los resultados. Bonet ha remarcado que la decena de estaciones móviles que funcionan en la ciudad «dan los mismos resultados: la calidad del aire está mejorando a nivel de ciudad, los datos son buenos».
¿Qué dicen los datos?
Según los datos publicados por Ecologistas en Acción, la estación del Eixample registró una concentración media de 29 microgramos de NO2 por metro cúbico de aire, por debajo de los niveles que exige actualmente la Unión Europea, pero por encima de los que recomienda la OMS y exigirá la UE a partir de 2030. Los resultados de 2025 muestran una bajada de 3,44 µg/m³ de NO₂ en la estación de tráfico de la calle Comte d’Urgell, mientras que la otra estación de tráfico de la ciudad y la mayoría de las estaciones de fondo solo registran descensos entre 0,62 µg/m³ y 1,67 µg/m³. «Esta disminución no responde a una reducción estructural del tráfico, sino que evidencia el impacto directo sobre los datos de los cortes de la calle d’Urgell», defienden desde Eixample Respira.

