El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado en sociedad este jueves el denominado Pacto por Ciutat Vella, un plan que debe guiar la transformación del distrito hasta el 2035. El documento recoge un proceso de debate en el que han participado más de 230 entidades para diseñar la estrategia de futuro de la zona a través de 187 acciones que priorizan a las personas, el espacio público, la economía y los vínculos de la comunidad.
El objetivo de la medida es hacer de Ciutat Vella un «territorio habitable e inclusivo, con un espacio público seguro y de calidad, que ponga a las personas y la comunidad en el centro y refuerce su centralidad económica, cultural y laboral» dentro de la capital catalana. Para identificar estas carencias y elaborar la estrategia, se han celebrado en los últimos meses una quincena de sesiones de trabajo y una veintena de entrevistas y encuentros con los diferentes actores implicados.
Si entramos en detalle en cada uno de los ámbitos que afectan a este plan, en el apartado de las personas, el plan marca como prioritario definir un plan de rehabilitación de viviendas, recuperar las viviendas turísticas para uso residencial y situar las prioridades en la educación y la cultura. En cuanto al espacio público, se plantea revisar la normativa y el planeamiento urbanístico vigente como palanca para la transformación de Ciutat Vella y la recuperación e impulso de grandes equipamientos.
En cuanto al eje económico, el consistorio está trabajando en un Pacto por el comercio de Ciutat Vella, en la regulación y ordenación comercial a partir del nuevo plan de usos y en potenciar el empleo y la diversificación económica. Finalmente, en lo que respecta a los vínculos, el plan prevé impulsar iniciativas como el plan Ciutat Vella: territorio familiar, los Diálogos del Pacto y otros proyectos para incrementar la práctica deportiva o poner en valor la memoria histórica.
Reforma de la Rambla y Plan de Barrios
Este plan presentado este jueves recoge también tanto la reforma de la Rambla como el Plan de Barrios, que debe suponer oportunidades y transformaciones estratégicas para diferentes puntos del distrito en los próximos años. Sobre las obras del emblemático paseo, se indica que esta transformación es el primer paso para que la Rambla se convierta en un nuevo corredor cívico que conecte el Gótico y el Raval, con una accesibilidad mejorada, una oferta gastronómica singular y más ordenada, un comercio que recupere singularidad y proximidad y una recuperación del protagonismo cultural a partir del nuevo plan de usos y la colaboración público-privada.

