El ejecutivo de Jaume Collboni se ha comprometido este viernes a iniciar los “pasos necesarios” para que las estaciones de metro y tranvía y las paradas de bus de Glòries adopten el nombre de ‘Glòries Catalanes’, tal como se llama oficialmente la plaza. Es el nombre que tenía este lugar antes de los cambios adoptados por el régimen franquista y que el Ayuntamiento restituyó en 1980. En cualquier caso, y a pesar de la modernización de la plaza, las estaciones de metro y del tranvía —que llegó más tarde— han mantenido la denominación franquista. La primera teniente de alcaldía y regidora de Movilidad, Laia Bonet, trasladará la propuesta a la ATM, responsable del tranvía, y a TMB, del metro.
ERC, el grupo que ha propuesto el cambio, considera una “anomalía” que los nombres de las estaciones continúen manteniendo los nombres impuestos por el franquismo, a pesar de que la plaza hace años que recuperó el original. Tal como explicó hace unos días a este diario, el regidor republicano Jordi Coronas cuestiona una realidad que “no tiene sentido” y que se ha mantenido “por pura inercia”. Días más tarde, ahora en el marco de un debate político en Sant Jaume, Coronas ha insistido que “lamentablemente” se apostó por poner el mismo nombre del metro a la estación del tranvía, inaugurada en el año 2004.
Bonet ha aceptado la propuesta de ERC, pero ha pedido trabajarlo “de manera coordinada” con las instituciones responsables de los servicios. La idea es adoptar todos los cambios a la vez, y por eso se debe convencer a la ATM de esta necesidad histórica. Será más fácil con TMB, que preside la misma Bonet. “Es clave garantizar la coherencia toponímica para evitar confusiones”, ha dicho la teniente.

Se recuperarán 12 placas históricas
La teniente también se ha comprometido a “estudiar” en qué emplazamientos se pueden restituir un conjunto de placas diseñadas por el arquitecto Andreu Arriola; 12 placas de basalto negro que rememoraban hitos históricos alcanzados por el pueblo catalán en las Glòries. Bonet se ha comprometido a recuperarlas del almacén de Can Tunis, donde están guardadas, y buscarles una nueva ubicación. “Hemos iniciado las tareas para saber el estado y la localización exacta de estas placas para evaluar qué opciones de reubicación hay en el espacio público”, ha apuntado la regidora socialista.
Estas placas llegaron a raíz de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992. La plaza fue objeto de una reforma profunda con la construcción del tambor viario, que décadas después ha desaparecido en favor de un gran claro verde. Las placas fueron una propuesta del regidor de Cultura Joan Fuster (PSC), con la colaboración de Sebastià Riera.
