Barcelona refuerza el cuerpo de agentes cívicos hasta máximos históricos. Según ha informado el Ayuntamiento en un comunicado, este año incorporará, de cara a la temporada turística, 33 nuevos efectivos. En total, son 66 nuevos agentes los que han empezado a trabajar en el último año, duplicando así el número de personas dedicadas a asegurar el civismo y la convivencia en las calles de la capital del país. El consistorio movilizará a estos nuevos agentes en el marco de un refuerzo dedicado a los Espacios de Gran Afluencia, zonas donde la masificación turística que sufre la ciudad puede causar estragos en la actividad regular de vecinos y negocios locales.
Los últimos 33 agentes incorporados se han distribuido en las zonas de gran afluencia de la Sagrada Familia, la Rambla y el Turó de la Rovira. Las contrataciones, han indicado desde el gobierno municipal, se financiarán con los impuestos locales al turismo, con una inversión total de unos 1,5 millones de euros. A este monto se deben añadir los cerca de 1,2 millones de euros que han servido para mantener a los 19 agentes cívicos incorporados durante el 2025 específicamente dedicados a vigilar el Park Güell. En total, el programa de agentes cívicos barcelonés supondrá una inversión total de 6,5 millones de euros por parte del Ayuntamiento, la mitad de los cuales se dedicarán a garantizar la convivencia en zonas de alta densidad turística.

«Mejorar la calidad de vida»
El cuerpo de agentes cívicos, multiplicado por dos respecto de los primeros meses de 2025, se desplegará por las zonas de vigilancia en dos turnos, de mañana y de tarde; así como en festivos y fines de semana. Sus tareas incluyen informar sobre los requisitos de civismo, y advertir a aquellos ciudadanos o visitantes que puedan «perturbar el funcionamiento de la ciudad con su conducta». En definitiva, buscan «mejorar la calidad de vida de las personas» garantizando que se mantiene la paz en las calles de Barcelona. Si identifican comportamientos incívicos, pueden reportarlos a la Guardia Urbana, que será la encargada de imponer sanciones de acuerdo con la nueva Ordenanza de Convivencia, vigente desde el mes de febrero.
El cuerpo de agentes cívicos está activo en Barcelona bajo el mandato de BSM desde 2015, cuando el Ayuntamiento asumió su funcionamiento y estructura operativa. Desde el gobierno municipal celebran los resultados del programa, y alaban la unidad como «un elemento clave que fomenta la corresponsabilidad ciudadana y contribuye a hacer de Barcelona una ciudad más amable, segura y ordenada».
