La última encuesta FRESC del Ayuntamiento de Barcelona -que se realiza en los centros educativos de la ciudad para conocer los determinantes, comportamientos y actitudes relacionados con la salud del alumnado de entre 13 y 19 años- muestra que cada vez son más los alumnos adolescentes que tienen un límite de tiempo en los teléfonos móviles. En la muestra participaron cerca de 3.700 alumnos de 2º y 4º de ESO, 2º de Bachillerato y 2º de Ciclos Formativos de Grado Medio (CFGM) de la capital catalana y los resultados muestran que más de la mitad de los alumnos de 2º de ESO tienen limitación de tiempo en sus teléfonos.
Los resultados también muestran que el bienestar emocional ha experimentado una ligera mejora, pero se ha detectado un aumento del uso problemático de las redes sociales y más insatisfacción corporal. De hecho, la encuesta muestra que 3 de cada 4 chicas no están satisfechas con su cuerpo, la edad media de acceso a la pornografía se sitúa en los 12 años y el consumo de tabaco, alcohol y cannabis ha bajado, mientras que el uso de cigarrillos electrónicos se ha elevado hasta el 20%. La concejala de Salud del Ayuntamiento de Barcelona, Marta Villanueva, ha señalado que el consistorio barcelonés es optimista con los resultados del estudio aunque haya aspectos en los que mejorar. El consistorio revela que el móvil sigue siendo el dispositivo electrónico al que los jóvenes dedican más tiempo. En el caso de las chicas, la media diaria entre semana es de 4 horas, mientras que en los chicos es de 3,33 horas, cifras que en fin de semana se elevan hasta las 5,4 horas y 4,5 horas, respectivamente.
Mejora el bienestar emocional, cae el consumo de tabaco, alcohol y cannabis, pero aumenta la insatisfacción corporal
Uno de los resultados que más ha destacado el consistorio de la capital catalana es que el bienestar emocional ha aumentado respecto a la encuesta realizada en 2021. El 66,5% de las chicas y el 81% de los chicos afirman sentirse bien emocionalmente, cifras que contrastan con la insatisfacción corporal entre los jóvenes, ya que se ha visto un aumento de diez puntos y 3 de cada 4 chicas aseguran no sentirse cómodas con su cuerpo frente a dos de cada tres chicos con la misma problemática. “Es un fenómeno estrechamente vinculado a la presión estética, que se ve amplificada en el entorno digital y a través de las redes sociales”, alerta Marta Villanueva.
Por el contrario, se ha mostrado un descenso en el consumo de tabaco, alcohol y cannabis, una gran noticia para el consistorio barcelonés. En cuanto al tabaco, se ha reducido en ambos sexos y en todas las edades, y en 2º de ESO el consumo se sitúa por debajo del 1%. El descenso más elevado se ha visto en los alumnos de Bachillerato y CFGM, donde un 9,2% de las chicas y un 8,2% de los chicos han declarado fumar diariamente, cifras muy alejadas del 22,2% y 15,4% de 2021. En el caso del consumo de cannabis en los últimos 30 días, nuevamente el alumnado de Bachillerato y CFGM ha mostrado la reducción más grande -casi diez puntos- y se sitúa en el 6,7% entre las chicas y en el 9,5% entre los chicos.

En el caso del alcohol, el porcentaje de jóvenes que se ha emborrachado en los últimos seis meses ha caído con la excepción de las chicas de 2º de Bachillerato y CFGM, donde ha aumentado del 54,5% al 58,2%. Por contrapartida al tabaco, el uso de cigarrillos electrónicos ha crecido en todos los cursos.
Los 12 años, punto de partida del acceso a la pornografía
La encuesta ha preguntado por primera vez sobre el consumo de pornografía. Los datos muestran que la edad media de inicio en la pornografía es los 12 años y que el consumo de este tipo de contenido es mucho más elevado entre los chicos: el 43,5% de los alumnos de 2º de ESO, el 70,4% de los de 4º de ESO y el 85,3% de los de Bachillerato y CFGM. Lucía Artazcoz, jefa del Observatorio de Salud Pública de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, ha alertado que un inicio tan precoz es preocupante, ya que “cada vez hay más estudios que relacionan el consumo precoz de pornografía con una mayor presión para mantener relaciones sexuales, la normalización de relaciones agresivas y un menor uso del preservativo, entre otras consecuencias”.
