Un mapa interactivo generado por Arrels Fundació destaca una serie de elementos que perjudican, directa o indirectamente, a las personas que viven en la calle. Son elementos de “arquitectura hostil”, tal como los describe la entidad, como bancos individuales, bolardos o púas para que nadie pueda tumbarse; una “manera de diseñar el espacio” que afecta a los sin hogar. En Barcelona, hay un mínimo de 1.200 elementos de arquitectura hostil.
“Son intervenciones que envían un mensaje claro: este espacio es solo de paso, no está pensado para quedarse”, lamenta Arrels en un comunicado. En una conversación con la entidad, la doctoranda en Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona, Marta Fernández, explica que el diseño urbano “condiciona” cómo nos movemos o relacionamos, y confirma que a menudo se utiliza el argumento del civismo –o la prevención del incivismo– para justificar este tipo de arquitectura.
“Esta mirada acaba asociando determinados usos del espacio público a un uso indebido del espacio: por ejemplo, usar un banco para dormir o un escalón para sentarse”, destaca Arrels. Su mapa, elaborado entre el 24 de febrero y el 3 de marzo a través de aportaciones de estudiantes, principalmente. Es el cuarto mapeo que elabora la ONG, que ha reunido a 500 estudiantes de 16 centros educativos de Barcelona.

Sin alternativas
Desde la entidad, que acompaña el nuevo mapa de un comunicado pedagógico con la aportación de expertos como Fernández, advierten que hay una falta de espacios amables para las personas más vulnerables de la ciudad. “Necesitamos crear espacios accesibles para todos, con usos diversos y pensados desde miradas que permitan estar, relacionarnos y hacer uso cotidiano del espacio público”, ha apuntado la experta.
Otra voz, la de Curro Claret, diseñador industrial, también pone el acento sobre la población, que añade presión que induce a este tipo de arquitectura. “Es necesario abrir un debate con honestidad”, ha advertido. En este sentido, tal como destaca Arrels recurrentemente, establecer estas trabas sin ofrecer a los sin hogar una alternativa evidencia la problemática. “Parece que se quieran hacer desaparecer estas necesidades”, reflexiona el comunicado.
