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Un activista mediático frente a la vieja guardia: comienzan las primarias en BComú

Un exteniente de alcaldía, ahora diputado en el Congreso, o un escritor y crítico televisivo madrileño, ahora –y desde hace unos años– vecino de Barcelona. Estas son las dos opciones que se enfrentarán a mediados de febrero en las primarias para encabezar la lista de Barcelona en Comú en las municipales de 2027. Gerardo Pisarello, el primero, cuenta con el apoyo público de la exalcaldesa Ada Colau y otras figuras relevantes como Jaume Asens o Ernest Urtasun. El segundo, Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, quiere convencer a los indecisos de las bases con una forma de hacer que “rompa” con las dinámicas de la cúpula actual. 

“Ellos han visto que el resultado de las primarias será más ajustado de lo que pensaban”, apuntan en el Tot Barcelona voces de la candidatura de Bob Pop, que rechazó integrarse en los lugares destacados de la lista de Pisarello. Estas mismas fuentes detallan que la propuesta llegó después de que el escritor anunciara la intención de dar el paso en su sección semanal en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER. El día de la presentación oficial no le acompañaba ningún ministro ni ninguna “hada protectora”, asumía, bromeando, el mismo Bob Pop. Todo el mundo públicamente da por hecha la victoria de Pisarello. Todos menos los militantes que acompañan a Bob Pop, que confían en una base electoral superior a los 9.802 votantes y en el poder de convicción de su candidato, que apela al ADN original del partido.

Bob Pop en un momento de la presentación de la candidatura a las primarias de los Comunes | Lorena Sopêna / Europa Press

Bob Pop, detallan voces del entorno, compartió la idea con Ada Colau antes de hacer pública su decisión. No es ninguna novedad que Bob Pop y Colau tienen una buena relación, como tampoco lo es la estrecha amistad que la exalcaldesa mantiene con Pisarello. En todo caso, el activista quiere liderar una nueva etapa alejada de las dinámicas internas del partido y tiene claro que no ha dado “un paso en falso”. Ellos también tienen sus nombres ilustres, piensan. La exdiputada de ICV y ex primera teniente de alcaldía durante el primer mandato de los Comunes, Laia Ortiz, ha respaldado su candidatura. Otros históricos como Enric Bárcena, exjefe de gabinete de Colau, el economista Lluís Torrents o Rosa Lluch, hija del exdirigente socialista Ernest Lluch, también le apoyan. 

El escritor se ha rodeado de personas que actualmente están en la segunda línea de los Comunes en el Ayuntamiento, una manera de hacer frente a su inexperiencia en la política institucional. Es una de las críticas que llegan de las personas afines al otro sector, algunas de las cuales tampoco han visto con buenos ojos que el escritor especulara con dar el paso sin ser antes militante de la formación. Bob Pop no tiene experiencia gestora, aunque su equipo tampoco considera que esta sea la gran fortaleza de la candidatura rival. “Pisarello es un muy buen orador, pero la gestión tampoco es su fuerte”, apunta una voz destacada de la candidatura.

Frente amplio, sí o no

Las dos candidaturas para encabezar los Comunes batallarán por implementar dos estrategias diferentes de cómo confrontar a la extrema derecha. Gerardo Pisarello es un firme defensor de la “filosofía frenteamplista”, tal como ha expresado en diferentes encuentros y entrevistas. “Sería suicida renunciar a un frente amplio”, ha dicho directamente en una entrevista al digital Crític. Su candidatura, que cuenta con Carol Recio de número dos, apuesta por tejer alianzas entre los partidos de izquierdas. Si puede ser antes de las elecciones, mejor. Si no –el escenario más previsible teniendo en cuenta que ERC y el PSC no están por esta labor–, tejiendo acuerdos postelectorales. En un contexto marcado por el auge del PSC, que lidera las encuestas, Pisarello defiende acuerdos programáticos o –directamente– formar gobiernos juntos. El día de la presentación, el diputado empuñó un discurso basado en la defensa de frentes «tan amplios como sea posible» para frenar «la ola reaccionaria».

La exalcaldesa Ada Colau ha respaldado a Gerardo Pisarello | Kike Rincón / Europa Press

La candidatura oficialista tendrá enfrente a un escritor y humorista televisivo. Una figura mediática, reconocido defensor de los derechos LGTBI, que rechaza la idea del frente amplio. La candidatura de Bob Pop, que hará tándem con la consejera del Eixample Mar Tralledo, ve la filosofía pisarellista como una declaración de intenciones abierta a la derrota electoral. El escritor y los que le apoyan rechazan hablar de “frentes amplios”. “Creemos que es darle alas al PSC. Los Comunes deben tirar hacia la izquierda y estas operaciones provocan todo lo contrario”, argumentan desde la candidatura, insistentes en conectar con aquellos votantes que se han ido distanciando de la versión más institucional de los Comunes. 

“Hay que salir a ganar ante el auge de las extremas derechas”, decía Bob Pop el día de la presentación, desde donde también reivindicó “la audacia de las izquierdas” para recuperar al electorado perdido. Aquel mismo día, Bob Pop se ofreció a llamar a la puerta de 1.000 personas para conocer sus problemas. Es una de las promesas si gana las primarias. También se propone hacer la política divertida y se compromete a explicar a la ciudadanía “qué se puede hacer y qué no” desde la alcaldía. Bob Pop intenta, con estas declaraciones, recuperar el espíritu inicial de la coalición mixta entre activistas y políticos que en 2015 asaltó la alcaldía. Pisarello, apuntan voces de su equipo, representa dinámicas partidistas que los Comunes criticaban en 2015.

Bob Pop y Mar Trallero, en la foto de presentación de número dos de la candidatura

Frenar a la extrema derecha

En todo caso, los dos candidatos han reconocido que el marco de entendimiento es grande. Pisarello se ha abierto a un debate “saludable” dentro del partido y Bob Pop, que ve a su rival como un candidato “muy sólido”, ha afirmado compartir las políticas del exteniente. Es más bien una cuestión de formas, dice, de intentar “alejarse de la alta política”. Pero ambos lados miran hacia Nueva York, donde el modelo Mamdani –flamante nuevo alcalde– cuaja cada vez más como el antídoto para derrocar la ola reaccionaria de Donald Trump y sus satélites a escala mundial. Ambos reivindican también los orígenes del partido, el 15M y las clases populares. Ambos quieren conectar con los activistas desencantados con la política. Sin embargo, ninguno de ellos se ve como la antigua ICV que criticaban en 2015.

La campaña electoral de las primarias, las primeras que afronta el partido para elegir la cara visible de las municipales, se llevará a cabo entre el 11 y el 16 de febrero y las votaciones –en línea– se cerrarán el 19 de febrero. Al día siguiente ya se sabrá el candidato oficial de Barcelona en Comú. Y si nadie alega, el ganador será ratificado. Cerca de 10.000 personas podrán votar, entre militantes y simpatizantes de la formación, un campo de batalla bastante amplio que pone el grado de participación activa de las bases en las decisiones del partido.

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