El nuevo alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ya trabaja en su primer presupuesto. Según ha comentado en una entrevista a EFE, los técnicos están confeccionando las cuentas municipales del año que viene y el teniente de economía, Jordi Valls, abrirá conversaciones a partir de septiembre «con todos los grupos menos la ultraderecha» para buscar los apoyos necesarios. El socialista ha tendido la mano al resto de partidos «para llegar a los mejores acuerdos a favor de Barcelona» y ha dejado claro que «esto incluye de una manera muy clara Junts». PSC y Junts suman mayoría absoluta en el Ayuntamiento.
El socialista también ha pedido, sin señalar a nadie en concreto, que «se atienda a las reglas de juego democrático» y que «no se construya una teoría de la conspiración, que es ridícula», en referencia a aquellos que critican su maniobra postelectoral que dejó Xavier Trias sin alcaldía. Collboni ha alabado el pacto en la Diputación y ha insistido en que hay que pasar página de la investidura porque Barcelona «necesitará presupuestos» para tirar adelante medidas como «la cobertura de la Ronda, las obras del Puerto Olímpico o la limpieza».
Mantiene el veto a los hoteles
Collboni ha aprovechado la entrevista para dejar claro que mantendrá el plan turístico que ha seguido el Ayuntamiento en los últimos cuatro años. Aun así, ante la propuesta del Gremio de Hoteles de poder abrir nuevos negocios en edificios «singulares» del centro, el nuevo alcalde se ha mostrado abierto a «hablar de alguna excepción» ¿El motivo? Que su ejecutivo trabajará «a favor de la calidad». Justamente, el argumento que esgrimen los hoteleros es que en ningún caso piden abrir establecimientos «de 400 habitaciones», sino otro tipo de negocios de pocas camas que «permita acercar un tipo de público concreto» a Barcelona.
A pesar de ello, Collboni ha dejado claro que «el criterio de este gobierno no será aumentar la carga turística ni de revisar un planeamiento hotelero que es correcto», recordando que todavía se permite la apertura de nuevos negocios lejos del centro y con la confianza de que la futura estación de la Sagrera acelerará la llegada de nuevos hoteles. El PSC ha defendido, durante la campaña electoral, que Barcelona ha llegado al «límite turístico» y que hay que potenciar «un turismo de más calidad».
