El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha retomado uno de los temas pendientes del mandato: la incorporación de pistolas eléctricas Taser a la Guardia Urbana. Casi un año después de que el pleno rechazara el reglamento que debía regular su uso, el alcalde considera que ahora es un “buen momento” para volver a plantear la cuestión. Collboni ha hecho estas declaraciones tras felicitar a Jordi Martí por su elección como candidato de Junts a las elecciones municipales de 2027. Sin embargo, ha querido desvincular el debate electoral de la gestión del día a día de la ciudad y ha insistido en que todavía queda un año de mandato con “muchas cosas por hacer”.
“Como gobierno hemos tenido la mano tendida para pactar prioritariamente con los grupos progresistas, pero también hemos hecho acuerdos muy importantes con Junts, por tanto, espero que ahora que ya hemos pasado esta etapa podamos volver a centrarnos en la ciudad”, ha afirmado. Collboni ha situado la propuesta de dotar a la Guardia Urbana de pistolas Taser entre las cuestiones que considera prioritarias, entendiendo que permite actuar en situaciones de riesgo sin tener que recurrir a armas de fuego.
Volverá al pleno con las Taser
“Es evidente que si la Guardia Urbana y sus mandos nos piden este instrumento, el gobierno municipal lo atenderá y lo volveremos a llevar al pleno”, ha asegurado. Sin embargo, no ha concretado cuándo se producirá esta nueva votación y se ha limitado a indicar que se hará cuando haya posibilidades de alcanzar un acuerdo suficiente.
La cuestión de las Taser ya protagonizó uno de los episodios políticos más tensos del mandato. En junio del año pasado, el gobierno municipal llevó al pleno el reglamento que debía permitir la incorporación de estas armas eléctricas a la Guardia Urbana. La propuesta, sin embargo, fue rechazada después de que Junts decidiera votar en contra a última hora. El cambio de posición generó una fuerte polémica. El teniente de alcaldía de Seguridad, Albert Batlle, acusó entonces al grupo municipal de Jordi Martí de “torpedear” la votación y de dejar “tirada” a la Guardia Urbana. Por su parte, Junts justificó su voto contrario argumentando que era necesario más diálogo con los representantes del cuerpo policial y más consenso en torno a la regulación. La derrota en el pleno obligó al gobierno de Collboni a aparcar una propuesta que consideraba estratégica para reforzar los recursos de los agentes municipales.

Un debate recurrente sobre el modelo de seguridad
La incorporación de las Taser ha sido objeto de debate durante los últimos años en Barcelona. Sus defensores sostienen que se trata de una herramienta intermedia que permite reducir personas violentas o con comportamientos imprevisibles con menos riesgo que otros métodos coercitivos. Los detractores, en cambio, alertan de los posibles riesgos para la salud y reclaman protocolos estrictos de control y supervisión. La propuesta forma parte también del debate más amplio sobre el modelo de seguridad impulsado por el gobierno de Collboni, que en los últimos meses ha defendido reforzar las herramientas de la Guardia Urbana ante el aumento de las exigencias operativas del cuerpo.
Ahora, casi un año después del fracaso de la primera votación, el ejecutivo municipal vuelve a poner la cuestión sobre la mesa con el objetivo de intentar obtener los apoyos necesarios para sacarla adelante antes de que termine el mandato.



