Barcelona en comú deja atrás la identidad visual que la ha acompañado los últimos diez años, ocho de ellos al frente del Ayuntamiento y los últimos dos en la oposición, con una nueva identidad más simple que fortifica la letra ‘C’ y hace más intenso el rojo de la formación. El partido elimina la espiral fundacional, que representaba una “ola ciudadana”, y comprime en un solo trazo su inicial de forma “abierta, rotunda e inmediatamente reconocible”. No se trata de una ruptura con el pasado, argumenta el partido, sino de una “evolución”. “La sacudida [de la espiral] se convierte en estabilidad”. El partido ya no es el que irrumpió en la alcaldía en 2015, sino una formación estable en el Ayuntamiento.
El adiós de la espiral no es el único cambio significativo. Un rombo, que podría simbolizar las esquinas de la trama Cerdà o una plaza, “el espacio donde las personas se encuentran, discuten y construyen comunidad”, irrumpe en el centro de la imagen. Y la tipografía de las letras ya no separa entre Barcelona –antes más pequeño– y En Comú. La nueva marca las iguala: “Barcelona” tiene el mismo peso que “en comú” y ambos se escriben en minúsculas. “El mensaje es deliberado: la ciudad es el proyecto, no su apellido”, explica la formación.
La nueva identidad, en conjunto, sigue las tendencias actuales, con logotipos que se adaptan a las redes sociales y con tamaños más pequeños, más aptos para las pantallas de los móviles. Otros casos, como el cambio fallido del escudo del Barça que promovió la anterior directiva, también buscan simplificar las formas porque los móviles captan peor los detalles.

Lo que no cambia es el rojo, que continúa siendo el emblema del partido, aunque aparece en una tonalidad más intensa, más cercana al fucsia que antes. El color principal se complementará con tres más: un verde lima vibrante vinculado al ecologismo; un lila asociado al feminismo; y un amarillo cálido que remite a la proximidad y al municipalismo.
Cambio de ciclo
Con esta nueva identidad, los Comuns pasan página respecto a los inicios y completan una transformación que liderará Gerardo Pisarello, exteniente de alcaldía en el primer mandato de Ada Colau y ahora diputado en Madrid. Tras la pérdida de las elecciones de 2023 y sin Colau, que participa en tertulias pero no ocupa ningún cargo público, la formación admite que está ante un “nuevo ciclo político” en el que el objetivo es recuperar la alcaldía perdida.
