El Ayuntamiento de Barcelona ya ha puesto en marcha el proceso participativo que pretende modificar la ordenanza de convivencia (en vigor desde 2006), conocida popularmente, como ordenanza de civismo. Según el consistorio barcelonés, la normativa se tiene que actualizar a las nuevas «necesidades» y adaptarse a la legislación vigente. La comisionada de Convivencia, Montserrat Surroca, ha hecho un llamamiento a la participación ciudadana y asegura que quieren «ordenar un poco», «mejorar la convivencia» y «profundizar mucho más en la corresponsabilidad de la ciudadanía y agentes sociales y económicos porque se impliquen en la mejora de la convivencia». Surroca, pero, ha destacado que la nueva ordenanza no «sanciona colectivos» sino «unos determinados comportamientos».
Las propuestas ciudadanas se pueden presentar a partir de este miércoles hasta el 4 de marzo a través de la plataforma en línea ‘Decidim. Barcelona’ o a las sesiones convocadas el 12, el 21 y el 28 de febrero en el Eixample, San Martín y Ciutat Vella. Desde el Ayuntamiento esperan que la nueva ordenanza se pueda aprobar a finales de este 2024.
Objetivo «asear»
Así lo ha manifestado la comisionada, que ha señalado que el objetivo de esta reforma es «asear un poco» y «mejorar la convivencia» en la capital catalana, una ciudad que en los últimos años ha vivido varios conflictos vinculados en las actitudes incívicas, los botellones o el ruido, este último problema recogido en otra ordenanza.
Surroca ha explicado que quieren «profundizar mucho más en la corresponsabilidad de la ciudadanía y agentes sociales y económicos porque se impliquen en la mejora de la convivencia». Sobre esto, el gobierno de la ciudad admite que hay sanciones que son «insuficientes», un hecho por el cual Albert Batlle ha pugnado para incrementar el importe de las sanciones.
Surroca ha manifestado que no se busca sancionar los colectivos de Barcelona, sino que se quiere sancionar unos «determinados comportamientos». De hecho, la comisionada de Convivencia ha manifestado que «el que hay es una tipificación, unos determinados comportamientos, en los cuales hay cierta unanimidad que no los queremos en el espacio público y se sancionan estos comportamientos».
