Renfe detiene en seco sus expectativas de crecer en terreno europeo. Primero cayeron las rutas de alta velocidad entre Barcelona y Toulouse. Según explicó Renfe, por los obstáculos burocráticos que encontraron en Francia. Meses más tarde, la operadora española también renuncia «temporalmente» a la conexión entre Barcelona y París. Según ha adelantado eldiario.es y ha podido confirmar este diario, Renfe tira la toalla por las «dificultades acumuladas» en el proceso de homologación de trenes en Francia y por la «imposibilidad» de establecer un «horizonte temporal fiable».
Renfe se retira así de la que debía ser una de sus rutas estrella. Concretamente, la compañía ha decidido abandonar la reserva de franjas de explotación en el corredor de alta velocidad París-Lyon, con lo cual sus competidores podrán ampliar el volumen de trenes que operan esta línea. Renfe también ha optado por aparcar la homologación de sus nuevos trenes en Francia, un proceso clave para poder llegar a París que se le había atascado.
«En estos momentos hemos decidido priorizar la operativa en nuestro país», señalan desde la compañía. La operadora española remarca, en todo caso, que «no es una renuncia definitiva» y que el proyecto se retomará cuando las «condiciones técnicas y operativas» lo permitan.

Esta decisión confirma los pronósticos que habían lanzado la mayoría de analistas después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntara, el pasado abril, a un «proceso de análisis y reflexión» sobre la estrategia que debía seguir Renfe en Francia. En este sentido, el ministro ya había advertido de las «dificultades» que se estaban encontrando para llegar a la capital francesa y sobre la «falta de rentabilidad» que comenzaba a tener el mercado francés para Renfe.
Un año de problemas en terreno francés
Las relaciones entre Renfe y su homóloga francesa no pasan por su mejor momento. El pasado abril, la operadora española anunció que aplazaba la puesta en marcha de la ruta entre Barcelona, Perpiñán y Toulouse, un trayecto que Renfe había operado de la mano de la Société Nationale des Chemins de Fer Français (SNCF), la compañía ferroviaria de Francia. El motivo, nuevamente las trabas que se estaba encontrando en el extranjero.
Renfe y SNCF habían operado estos trayectos conjuntamente hasta la pandemia. La sociedad mixta formada por ambas empresas cayó, en todo caso, en diciembre de 2021. SNCF empezó entonces a operar estos viajes por su cuenta, incluidos en Barcelona-París, y Renfe tuvo que iniciar el proyecto desde cero.
La compañía consiguió el año pasado los permisos para operar en Francia, recuperando las rutas de Barcelona con Marsella y Lyon, dos rutas que se mantienen vigentes a pesar de las últimas renuncias. Renfe aún dispone de trenes que hacen esta línea, que transporta más de 640.000 viajeros al año, desde 2023. La compañía francesa ha continuado operando en España bajo las marcas TGV Inoui (Barcelona-París) y Ouigo (Barcelona-Madrid).
