El uso de patinete en los carriles bici de la ciudad ha perdido peso desde la pandemia, registrando este 2025 el volumen más bajo. De acuerdo con los datos recogidos durante septiembre y octubre de 2025 en seis puntos estratégicos por el Bicicleta Club de Catalunya (BCC), la bicicleta representa el 81,95% de los movimientos observados en los carriles analizados mientras que el patinete se sitúa en el 18,05%, el volumen más bajo de los últimos cinco años. Esta relación porcentual también se mantiene estable durante las franjas horarias en las que es más habitual utilizar este método de transporte, con un 82,35% de bicicletas por la mañana y un 81,56% por la tarde.
La evolución de los datos muestra una clara tendencia del uso de patinetes en la capital catalana. Después de la pandemia, los desplazamientos con este tipo de transporte se dispararon hasta el 32,14% en 2022, alcanzando un pico máximo. Al año siguiente, sin embargo, la curva ya comenzó a revertirse. En 2024 su cuota se situaba en el 22,42% y en 2025 desciende hasta el 18,05%. Los autores del estudio remarcan que la reducción coincide temporalmente con la prohibición de acceso al transporte público y con más control sancionador, ya que consideran que estos dos factores han convertido al patinete en un modo de transporte complementario «menos atractivo». Así, mientras el patinete pierde peso, la bicicleta gana terreno. De entre los trayectos en bici observados, las de uso urbano representan la proporción más grande, con un 36,51% del total de desplazamientos, seguidas por el servicio Bicing con un 29,79%.

Consolidación de los vehículos eléctricos
El estudio elaborado por la BCC con datos de septiembre y octubre del año pasado también muestra una consolidación del uso de vehículos eléctricos de este tipo. Entre bicicletas y patinetes eléctricos suman el 64,1% de todos los trayectos del carril bici y, dentro del sistema ciclista, la bici eléctrica se ha convertido en la opción dominante con un 46,35% del total, superando ampliamente el uso de las bicicletas mecánicas. Esta diferencia aún es más acentuada en el servicio del Bicing, donde su uso cae hasta el 3,71% durante el periodo analizado. Por otro lado, los resultados del estudio también muestran una clara brecha de género en el uso de estos métodos de transporte por los carriles bici. En concreto, solo tres de cada diez mujeres lo utilizan habitualmente, especialmente en las franjas de tarde. Desde el BCC consideran que el Ayuntamiento de Barcelona debe emprender medidas para revertir esta tendencia, como identificar puntos críticos donde hay concentración de adelantamientos forzados, invasiones motorizadas o giros conflictivos: «Sin la corrección de estos puntos críticos, la brecha de género no se reducirá. Ni mejorará la seguridad ni aumentará el número de usuarios», argumentan desde la entidad ciclista. Además, piden mejorar también la iluminación.
