La entrada del mes de febrero vino acompañada de una noticia muy esperada en el barrio del Congrés y los Indians. Esta zona de la capital catalana vio el pasado fin de semana cómo una reivindicación vecinal por fin llegaba a buen puerto con el cambio de nomenclatura de la estación de Congrés de la línea L5 del metro, que desde hace una semana ha pasado a llamarse Congrés-Indians. De hecho, los letreros de los diferentes accesos de la parada ya llevan el nuevo nombre. El cambio en la denominación era una demanda ciudadana que llevaba tiempo sobre la mesa de las autoridades competentes y desde 2022 estaba incluido en el listado elaborado por la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM). Se proponían modificaciones en los nombres de algunas estaciones de la red subterránea y del servicio de tren para adecuarlas mejor a la realidad del lugar donde estaban ubicadas.

Para entender por qué es importante el cambio de nomenclatura debemos remontarnos a los inicios del barrio del Congrés y los Indians. Este núcleo poblacional está compuesto por los bloques de pisos levantados durante el franquismo para acoger el XXXV Congreso Eucarístico de 1952 y el llamado barrio de los Indians, formado por un conjunto de islas de casas de indianos que se habían enriquecido en América y que levantaron torres y viviendas cerca del paseo de Maragall. Estas dos realidades de la zona son las que convergen ahora en el nuevo nombre de la estación. Ahora bien, esta parada de la red del metro no siempre tuvo el nombre de Congrés. De hecho, originalmente debía tener otra denominación que nunca se llegó a poner y que quedó solo mencionada sobre plano.

Del nombre de una calle al de un nuevo barrio
Según la información recopilada en los archivos de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), el proyecto original planteaba que la estación llevara el nombre de Garcilaso. ¿La razón? La parada está ubicada justo en la intersección entre las calles de Garcilaso y de Puerto Principe. Esta idea inicial acabó desechada y la infraestructura tomó el nombre del barrio donde se ubicaría, Viviendas del Congreso, unos bloques de pisos que en aquel momento aún estaban en plena construcción bajo el impulso del entonces obispo de la ciudad, Gregorio Modrego.
La estación en cuestión entró en funcionamiento en el año 1959 como parte del primer tramo abierto de la línea II. Posteriormente, con la prolongación de la línea V entre Diagonal y Sagrera en 1970 pasó a formar parte de esta última línea. En 1982 se adoptó la numeración arábiga y pasó a formar parte del recorrido de la L5. Al mismo tiempo, la parada catalanizó su nombre a Congrés. Este fue el último paso antes del último cambio de nomenclatura ratificado el pasado fin de semana, que se celebró con una fiesta a la cual asistieron el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, y la concejala del distrito de Sant Andreu, Marta Villanueva.


