Las autoridades catalanas consideran que el caos de Rodalies ya no es tal. El Ayuntamiento de Barcelona reactivará a partir del lunes la Zona de Bajas Emisiones después de dos meses suspendida a raíz del colapso ferroviario iniciado por el accidente en Gelida, el pasado 18 de enero. El consistorio asegura que «han finalizado las circunstancias excepcionales que justificaron su suspensión», en línea con una comunicación de la Generalitat que insta a «restablecer su régimen ordinario de funcionamiento». De esta manera, los vehículos sin la etiqueta ambiental correspondiente vuelven a estar bloqueados en la mayor parte de la capital. La ZBE, cabe recordar, afecta a toda Barcelona con las excepciones del barrio de Vallvidrera, el Tibidabo y las Planes y la Zona Franca.
La Zona de Bajas Emisiones se suspendió el día 22 de enero, solo unos días después del accidente ferroviario que desencadenó la crisis de movilidad que mantuvo a Cataluña paralizada durante buena parte del primer trimestre. Entonces, el alcalde Jaume Collboni firmó un decreto de alcaldía para desactivar la medida, tal como prevé la Ordenanza de Bajas Emisiones. La normativa municipal contempla desactivar la ZBE «en casos de interés general» y por circunstancias excepcionales, como fue el colapso en las Rodalies catalanas. Ahora, ante el fin de estas circunstancias de acuerdo con la Generalitat, la capital vuelve a instaurar las regulaciones.

Más coches y metro
Durante las peores horas del caos en Rodalies, el vehículo privado absorbió buena parte de los trayectos que no se podían hacer en tren. Según las cifras del mismo Ayuntamiento, las entradas a la ciudad en coche aumentaron un 5% en las horas punta de la mañana durante las primeras semanas de crisis de movilidad; mientras que el tráfico en las rondas subió un 2%. También el metro sirvió de sustituto para muchos trayectos que, previamente, los ciudadanos preferían hacer en tren: según el mismo consistorio, el subterráneo barcelonés registró un aumento diario de usuarios cercano al 5% en las horas punta; y, en las jornadas posteriores al accidente en Gelida, el incremento de validaciones llegó al 10%.
