El Ayuntamiento de Barcelona considera positivos los resultados de la nueva ordenanza de circulación, que entró en vigor hace apenas un año. La primera teniente de alcaldía y responsable de movilidad, Laia Bonet, ha celebrado que los accidentes con patinetes eléctricos implicados hayan disminuido en Barcelona cerca de un 8% el año pasado, un aspecto que la teniente vincula a la “seguridad” que otorga la ordenanza. La Guardia Urbana impuso un total de 20.902 multas a vehículos de movilidad personal (VMP), un 34,7% más que el año anterior.
Este incremento se explica, básicamente, por la obligatoriedad de llevar casco y la prohibición de circular por la acera. Casi la mitad de las multas impuestas –unas 10.160 (49% del total)– fueron por circular sin casco. “Es una sanción que te la ponen una vez y difícilmente la recibes una segunda”, ha señalado Laia Bonet. Por otro lado, las multas por circular sin respetar la preferencia de los peatones crecieron un 72,1% con la prohibición de ir por la acera, pasando de 68 multas a 117. “La ordenanza nos ha dado un marco normativo más claro y protege a los colectivos más vulnerables”, ha incidido la teniente.

Las multas también crecen con las bicicletas
Los datos registrados con las bicicletas son muy similares: 20.008 denuncias, un 31% más que el 2024. Este hecho se debe sobre todo al incremento de multas por estacionamientos indebidos, que se triplican respecto al año anterior y pasan de 1.816 a 5.790. Desde el consistorio matizan, en todo caso, que no se trata de un cambio de uso en el estacionamiento de los usuarios sino que los datos incorporan las multas que reciben las bicicletas de alquiler mal aparcadas. En estos casos, los agentes pueden denunciar a la compañía propietaria de la bici.
Los efectos de la nueva ordenanza también se notan en estos casos. Las sanciones a bicicletas por circular por zonas de peatones y aceras habitadas aumentan un 43%, de 192 a 850 sanciones en un año. Un aspecto atribuible a las nuevas prohibiciones y al aumento de la red de carriles bici, que ha crecido un 17% en un año. A pesar de caer un 7,5%, las multas por saltarse los semáforos continúan liderando la lista (4.358) por delante de las sanciones por circular con auriculares (3.798, -0,5%) y por mirar el móvil (1.582, -0,6%).
Desde el consistorio apuntan que los datos de los últimos años hacen pensar en un incremento del uso de la bici y en una caída progresiva del patinete, que tuvo un boom poco antes de la pandemia. Las nuevas regulaciones –durante mucho tiempo han estado en un limbo legal– y la prohibición de llevarlo en el transporte público han frenado su uso. “Hemos sacado el patinete de la acera y eso genera menos riesgo”, ha apuntado al respecto Bonet. Desde la Urbana también destacan que el incremento de la bici no se traduce en un aumento de heridos graves.
