El Port de Barcelona cerró 2025 con una cifra de negocio históricamente elevada: 206 millones de euros. Según ha informado la infraestructura barcelonesa, han alcanzado su récord de ingresos tras crecer un 3% respecto al año anterior -unos 6 millones de euros más-, gracias al buen comportamiento del tráfico de contenedores de importación y exportación, al gas natural y al aumento de la recepción de pasajeros. Así lo han detallado en rueda de prensa el presidente de la institución, José Alberto Carbonell; el director general, Àlex Garcia y la subdirectora general y responsable económica, Míriam Alaminos. El organismo, cabe destacar, presenta un retroceso del 6% interanual en su beneficio, que se queda en 47 millones de euros; un recorte que las autoridades portuarias atribuyen a la inversión que han dedicado a la nueva terminal de café BIT, la joint venture entre SGS y Masiques, de unos 10 millones de euros. Sin este gasto adicional, la ganancia neta habría ascendido a 57 millones de euros, un 14% más que el año anterior. Sobre estos resultados, la deuda se ha situado a final de año en 88 millones de euros, 18 millones menos que 12 meses antes.
Con estas cuentas, Carbonell ha destacado el ciclo inversor en el que se encuentra inmerso el Puerto, con siete proyectos licitados en 2025 por valor de 332,5 millones de euros, cinco de los cuales ya han sido adjudicados. En 2026, por su parte, prevén iniciar nueve proyectos más relacionados con la infraestructura, la accesibilidad vial y la relación entre la infraestructura y la ciudad, por un valor total cercano a los 339 millones de euros. El presidente ha destacado la remodelación del muelle de Ponent Nord o los accesos a la nueva Terminal G de cruceros, entre otras propuestas.

Crece el «valor añadido»
El Port de Barcelona ha operado en 2025 en medio de un malestar en el comercio internacional que ha afectado a todos los sectores, a raíz de la guerra arancelaria lanzada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. En el balance total, el tráfico total ha permanecido estable, con 69,5 millones de toneladas, solo 0,2 toneladas menos que en 2024. El rendimiento responde, según ha detallado García, al aumento del tamaño medio de los barcos que atracan en la infraestructura barcelonesa, que es «cada año más grande». Cabe destacar que se ha notado un retroceso en el tráfico de contenedores, que se ha quedado en 3,7 millones de TEUs -la unidad operativa en la que se miden los recipientes-, un 4,2% menos en términos interanuales. A pesar de esto, según ha celebrado el director general, crece el paso de contenedores de «más valor añadido», los de importaciones y exportaciones, que han crecido un 4 y un 3%, respectivamente.
Aún más se ha disparado el tráfico de líquidos a granel, con un 21,7% más, en buena parte debido al aumento de la influencia de los hidrocarburos, con el tráfico de gasolina y las importaciones de gas natural licuado en el centro de la operativa. Los sólidos a granel, por su parte, caen un 15%, hasta los 4,1 millones de toneladas. En este ámbito, se ha notado especialmente el retroceso del comercio de soja, producto del cual el principal vendedor al Estado español son los Estados Unidos, ahora con las fronteras comerciales mucho más elevadas. Finalmente, el tráfico de vehículos rodados aumentó ligeramente, un 0,6% año a año, impulsado por la importación de vehículos, que crece un 44% en pleno auge de los coches eléctricos chinos. Fuera de las operaciones de mercancías, el tráfico de pasajeros aumentó un 7,3%, hasta los 5,8 millones de personas, 2,3 millones de los cuales fueron cruceristas.
El «daño reputacional» de Rodalies
El buen rendimiento de 2025 no se ha podido replicar en los primeros compases del nuevo curso debido al colapso de la movilidad en Cataluña, a raíz del accidente ferroviario mortal de Gelida del pasado 20 de enero. Carbonell no ha podido precisar cuándo se recuperará la frecuencia de trenes necesaria para garantizar la circulación de mercancías hasta la infraestructura, y lo ha dejado en manos de Adif. A pesar de esto, el presidente asegura que esperan que el túnel de Rubí vuelva a estar operativo a partir de este jueves, aunque fuentes de la gestora de infraestructuras española lo han dejado en el aire en declaraciones a la Agencia Catalana de Noticias. Según las autoridades portuarias, el caos ferroviario de las últimas semanas no ha tenido un impacto económico especialmente relevante sobre las exportaciones del país -cabe recordar que la cuota del tren en el tráfico de mercancías en Cataluña es de un 5%, prácticamente testimonial-, si bien alerta del «daño reputacional» que supone para el país. En este sentido, ha reclamado un «plan de contingencia» para evitar que se vuelva a dar una situación como esta.
