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Collboni aprueba las ordenanzas con la fórmula del tripartito

Minutos después de recibir un saco de críticas de la oposición por ponerse de perfil durante la crisis de Rodalies, el alcalde Jaume Collboni se ha recuperado aprobando las ordenanzas fiscales de 2026. El alcalde ha conseguido in extremis una fotografía que se le resiste con el presupuesto. Barcelona en Comú, que no ha pactado ninguna de las tres cuentas socialistas de este mandato, sí que cierra filas con las ordenanzas fiscales del PSC. Los dos grupos desbloquearon el acuerdo en una reunión el miércoles por la noche para abordar aspectos clave de la regeneración urbana que demandan los vecinos del Besòs y de Trinitat Vella. Collboni también ha sumado el ‘sí’ de ERC, que ha pactado un incremento del recargo turístico, y consigue una nueva mayoría con las ordenanzas, que solo se le atascaron el primer año. 

“Son objetivamente buenas, no aumentan la presión fiscal ni a las familias ni a las pymes”, ha celebrado Collboni. “Continúan en la línea de mejorar la gestión del turismo”, ha añadido el teniente de economía, Jordi Valls. “Dan continuidad a las del mandato anterior y, además, vienen acompañadas de tres acuerdos a cumplir”, ha concluido, en nombre de los Comunes, Gemma Tarafa. Los Comunes pusieron tres condiciones para aprobarlas: la implementación de un IBI progresivo, que se debería hacer con un cambio de la ley de haciendas locales; acelerar los planes de usos de Sant Martí, el Eixample y Ciutat Vella; y el ya mencionado plan para reformar las 9.000 viviendas que las entidades vecinales califican de críticas. “No ha sido un cheque en blanco. Las ordenanzas prosperan porque ustedes se han comprometido con ellas”, ha rematado Tarafa.

El teniente de Economía Jordi Valls en el plenario Fecha de publicación: viernes 30 de enero de 2026, 09:57 Localización: Barcelona Autor: Nazaret Romero / Blanca Blay (ACN)

Incremento del recargo turístico

Las ordenanzas fiscales aprobadas este viernes no tocan la presión fiscal sobre las familias y las pymes, que queda tal como ha estado en los últimos años, y aumentan el recargo municipal sobre los establecimientos turísticos de lujo. El incremento del impuesto turístico que aplica el Ayuntamiento, propuesta de ERC, pasará de cuatro a cinco euros el próximo 1 de abril. El acuerdo incluye que el recargo aumentará un euro cada año hasta 2029. “Este aumento de la fiscalidad turística nos permite no aumentarla a los barceloneses y tener buenos servicios públicos”, ha argumentado el republicano Jordi Castellana.

El resto de grupos, como era previsible, han votado en contra. Junts y PP, los dos partidos que han presentado más alegaciones, han cargado contra lo que consideran una fiscalidad demasiado alta. Los de Junts han vuelto a pedir la reducción del IBI, un aspecto recurrente este mandato que los de Martí Galbis también pusieron de condición para reformar la reserva de 30% a vivienda protegida.  

Los votos contrarios de Junts, PP y Vox no frenan, en todo caso, el conjunto de tasas e impuestos municipales del próximo año. Collboni se sale con la suya por tercera vez, después del primer revés que sufrió en 2023, el único año que se quedó sin ordenanzas. En aquella ocasión, ningún grupo votó a favor de un documento que incluía cambios en la tasa de terrazas. En 2024 y 2025, el alcalde ha contado con los Comunes y ERC tras llegar a acuerdos en materia turística; cambiando tasas, terminales de cruceros y el IBI de los hoteles. 

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