Barcelona en Comú solicitará «suspender» la subasta de El Centre de la Vila, el centro comercial de la Vila Olímpica que la empresa estatal Mercasa quiere poner a la venta el 10 de junio. Tendrá un precio de salida de 25,7 millones, pero podrá bajar hasta los 21,9 millones, primero, y si no hasta los 18,5 millones, si no hay compradores. El edificio incluye un aparcamiento con tres plantas.
El partido, que ahora preside en el Ayuntamiento Gemma Tarafa, presentará en la comisión de Presidencia del próximo martes una proposición con contenido de declaración institucional en la que plantea al gobierno de Jaume Collboni que inste al Estado a detener la subasta, «dado que es necesario preservar el carácter público del patrimonio de Barcelona», y al mismo tiempo reabrir negociaciones con el ejecutivo de Pedro Sánchez para explorar fórmulas para comprar o ceder a la ciudad El Centre de la Vila para impulsar el comercio de proximidad y reforzar la cohesión social.

En declaraciones al TOT Barcelona, el concejal de Barcelona en Comú Marc Serra considera que «es inadmisible» que el Estado subaste patrimonio público en una ciudad tan tensionada como Barcelona. Y aún más en un barrio como la Vila Olímpica que tiene un déficit comercial muy importante. «Pedimos al alcalde Collboni que exija que se detenga la subasta y que se siente con el Estado para conseguir adquirir el centro de la Vila Olímpica para llenarlo de comercio de barrio y servicios públicos. No nos podemos permitir que el centro siga degradándose o lo termine comprando un fondo de inversión para realizar cualquier otra actividad que no tenga nada que ver con el comercio de barrio».
La subasta, una «vergüenza» para los vecinos
La subasta ha levantado mucha polvareda en la Vila Olímpica porque es un barrio sin casi tiendas y el centro comercial «es una necesidad», ya que es un territorio cada vez más envejecido, con una media de edad de 65 años, explicó hace unos días al TOT el presidente de la asociación de vecinos, Jordi Giró. La entidad calificó la subasta de «vergüenza» y criticó que en su momento Mercasa y el Ayuntamiento no acordaran una rebaja del precio o una cesión para que el edificio pasara a manos municipales cuando el consistorio planteó comprarlo.

El texto que Barcelona en Comú presentará dice que El Centre de la Vila acumula años de pérdida de actividad y «vaciamiento comercial» y un «deterioro» de las instalaciones, lo cual «afecta al entorno urbano inmediato y a la vida cotidiana del barrio». Por otro lado, el partido defiende el comercio de proximidad como una «infraestructura social de primer orden» que «facilita una economía más arraigada, diversa y accesible». En el caso de la Vila Olímpica, «se constata una insuficiencia de comercio de proximidad», un hecho que hace especialmente relevante activarlo para «mantener el equilibrio entre usos residenciales, actividad cotidiana y espacio público». A juicio de Barcelona en Comú, El Centre de la Vila ha tenido «un impacto directo en la disponibilidad y la estabilidad de los servicios del barrio y en la continuidad de los pequeños negocios».
Unos 50 locales cerrados, según la asociación de vecinos
Desde hace años, el centro comercial suma una oleada de cierres de tiendas y otros espacios, el más importante de los cuales fue los cines Yelmo Icària, en julio del 2023, después de 27 años en la Vila Olímpica. El presidente de la asociación de vecinos cree que ahora en el centro comercial hay más de 50 locales cerrados y quedan unos 35 abiertos. Además de los numerosos cierres, el inmueble presenta problemas importantes de mantenimiento, así como filtraciones de agua que han dañado instalaciones y elementos estructurales. También hay grietas y deficiencias técnicas y de seguridad.

En 2025, el Ayuntamiento descartó la compra
En 2022, cuando Ada Colau era alcaldesa de Barcelona, el gobierno pactó con ERC reservar cinco millones en los presupuestos de 2023 para la compra de El Centre de la Vila, con la idea de crear un equipamiento comercial vinculado a la red de mercados municipales. Ya con Collboni al frente del Ayuntamiento, en 2023, el teniente de alcaldía del área económica, Jordi Valls, enfrió el interés por el elevado costo de la compra y la posterior reforma. El ejecutivo socialista explicó que el edificio se había tasado en unos 40 millones y estimó la remodelación entre 30 y 50 millones más. En 2025, el Ayuntamiento descartó la adquisición.

