Las terrazas de la Rambla tendrán todas un mismo estilo y diseño. El Ayuntamiento de Barcelona ha llegado a un acuerdo con el Gremio de Restauración y Amigos de la Rambla para unificar la estética del espacio exterior de los establecimientos, homogeneizando la imagen del paseo emblemático. Este «libro de estilo» que definirá las terrazas de esta arteria de la capital catalana afecta a los diferentes elementos que las conforman –mesas, sillas, parasoles, entre otros– así como los muebles auxiliares, la pizarra o la pieza de mobiliario que separa una de otra, que serán diseñadas en un concurso público. Con esta unificación, la Rambla se convierte en la primera zona de excelencia de terrazas de la ciudad, una herramienta que podría replicarse en otros puntos del municipio, tal como ha señalado este lunes el alcalde Jaume Collboni en la rueda de prensa de presentación de la medida.
«En lugares como la Rambla, vale la pena hacer un esfuerzo para saber cómo podemos mejorar la experiencia de estar en una terraza y a la vez su imagen, que es también la de la ciudad, porque no dejan de ser un escaparate […] No hace falta que os explique de dónde veníamos con las terrazas de la Rambla, pero sé que puedo decir que no volveremos allí. La estética ahora se cuidará al detalle con un libro de estilo propio», ha asegurado el alcalde socialista, que ha precisado que esta nueva fisonomía no se verá hasta febrero de 2027. De esta manera, también se pretende erradicar la imagen más turística del paseo, ya que elementos como los carteles de colores llamativos anunciando sangrías y cervezas o los menús con fotografías de la comida son «incompatibles» con este libro de estilo. Collboni ha adelantado que la previsión es que las terrazas en el tramo central del paseo vuelvan a instalarse de cara al verano, eso sí, ya con la nueva ordenación. Esta prevé ganar un 33% de espacio para peatones a través de la reducción de un 16% de las mesas, que pasarán de las 382 actuales a las 322.
La nueva ordenación supondrá la eliminación de las tres terrazas que hasta ahora estaban ubicadas en la parte superior del paseo y la limitación del número de mesas de los establecimientos hasta un máximo de 24 que en ningún caso podrá superarse. Sí se permitirá que haya mesas con módulos más grandes en la parte inferior de la Rambla, donde hay más espacio que en el resto de tramos del paseo. Con esta medida, se pretende poner orden en los diferentes espacios exteriores destinados a la restauración. En cuanto a la declaración de la Rambla como zona de excelencia de terrazas, recibió el visto bueno del distrito el pasado 26 de marzo y ahora tendrá que pasar por la Comisión Técnica de Terrazas de Barcelona, que deberá avalar técnicamente la propuesta.
Un acuerdo imposible en 2018
«Hemos conseguido reducir el número de terrazas que hay. Nosotros estamos siempre compaginando los intereses de los vecinos y de los comerciantes… Así que creo que hemos llegado a un buen acuerdo«, ha afirmado en la rueda de prensa el presidente de Amigos de la Rambla, Àlex Balletbó, quien ha subrayado la importancia de haber podido reducir prácticamente a la mitad la duración de las obras de remodelación del paseo. Por su parte, el presidente del Gremio de Restauración, Roger Pallarols, ha reconocido que la imagen de acuerdo escenificada este lunes no habría sido posible en 2018, cuando se anunció el inicio de los trabajos de reforma. «Entonces se hacía un planteamiento que no contaba con los restauradores de la Rambla […] Ocho años después, este acuerdo enmienda el desacuerdo apostando por un acuerdo y equilibrio entre los intereses de los restauradores y el escenario que quiere dibujar el Ayuntamiento», ha dicho.
Pallarols considera que el pacto reconoce el «papel clave» que la restauración tiene en la Rambla, entendiendo las terrazas como una parte «indispensable» y no como «un accidente o algo accesorio». En cuanto a la zona de excelencia de terrazas, el presidente de los restauradores ha explicado que se trata de una herramienta que pretende adaptar estos espacios exteriores a la singularidad de la ubicación donde se encuentren, preservando su identidad, pero ha remarcado que se trata de una medida excepcional que no puede trasladarse a cada rincón de la ciudad.


