Caminar por la calle del Consell de Cent, entre Independència y Castillejos, es hacerlo en un mar de obras. Desde que comenzaron los derribos de las tres manzanas de casas afectadas por la reforma de la fachada norte de la plaza de las Glòries, esta zona ha cambiado radicalmente su aspecto hasta el punto de que en algunos tramos es casi irreconocible. Las demoliciones han dejado solares de escombros donde antes había casitas bajas de dos pisos, talleres y alguna nave industrial. Entre las vallas de obra y el tráfico de operarios, aún se alzan dos edificios de fachada prácticamente simétrica en cuanto a las dimensiones y de cinco plantas cada uno. Las fincas comparten una paleta de color crema y tienen una serie de detalles modernistas que engalanan los balcones y la parte superior de los inmuebles, rematada con un falso arco ornamentado. Mientras los derribos avanzan a su alrededor, estas construcciones gemelas han quedado aisladas entre medianeras a la espera de las máquinas, como si fueran conscientes de que serán las siguientes en ir al suelo.

A pie de calle, parece que el tiempo haya quedado congelado en los edificios, que ocupan los números 600 y 602 de la calle del Consell de Cent. Tanto las puertas principales de las fincas como los locales ubicados en los bajos están tapiados. La mayoría de las contraventanas de los balcones están cerradas, señal de que no hay actividad en su interior. Solo resisten unas plantas en bastante buen estado en el segundo piso de uno de los dos inmuebles. Los ventanales del bloque de la izquierda están decorados con motivos florales y, en la parte superior, aún luce una placa con el año 1916 esculpido. El de la derecha tiene las balconadas presididas por unas coronas de laurel y destaca por una cruz pintada en el centro de la tercera planta. Arriba del todo, dos bustos con rostro femenino esculpidos en relieve parecen hacer las funciones de capitel para un arco con otro símbolo con la cruz a ambos lados. El estado de conservación de ambas fachadas es bastante bueno, pero solo basta dar una rápida mirada al Portal de Información Urbanística (PIU) del Ayuntamiento de Barcelona para comprobar que ninguna de las dos está catalogada ni disfrutaba de ningún tipo de protección patrimonial.

Sobre su historia no tenemos mucha información. Podemos situar el año de construcción de la finca de la derecha en 1916 gracias a la placa y todo hace pensar que el edificio contiguo debía ser más o menos contemporáneo. Los únicos detalles al respecto los conocemos a través de la página web Barcelona Modernista i Singular, obra de Joan Palau Serra. En este portal, se bautiza el inmueble de la izquierda con el nombre de Casa Sebastián Bosch Elías y se le atribuye al arquitecto Ramon Freixe i Mallofré. También se precisa que el vestíbulo del bloque es estrecho, alto y largo y cuenta con «arrimaderos de cerámica floral vidriada, con cenefa ondulante en la parte superior y esgrafiados en las paredes».

En cuanto al edificio de la derecha, lo bautiza como Casa Frederic Sanés y se señala que es obra del maestro de obras Josep Graner i Prat. Este inventario de construcciones modernistas destaca de este segundo vestíbulo los arrimaderos de cerámica floral vidriada, los esgrafiados en las paredes y la gran pintura con motivos florales que decora el techo. Del personaje que da nombre a la finca, hay referencias a una persona nacida en los años veinte y muerta en 2012 con el mismo nombre y apellido que luchó en el frente durante la Guerra Civil y pasó por varias prisiones y campos de concentración como el de San Marcos, en León. La correspondencia con sus familiares entre los años 1938 y 1944 se guarda en el Centro de Información y Documentación del Memorial Democrático.

Las confesiones de la fachada posterior
La apariencia de simetría se rompe si damos la vuelta a los edificios. El derribo de las casitas de la calle de la Independència más próximas a la actual extensión del parque de las Glòries permite comprobar cómo el bloque del número 600 -el de la placa del 1926- es más ancho por la parte trasera que su vecino. De hecho, mientras que uno cuenta con dos viviendas con balcones por piso, el otro solo tiene uno por cada planta, de modo que ocupa casi la mitad de superficie que su gemelo. Desde esta perspectiva, queda claro que hace tiempo que no hay movimiento en la mayoría de los pisos, que tienen balcones y ventanas tapiados con ladrillos. A los pies de las fincas, se extiende desde hace unas semanas un solar donde se acumulan los escombros. También se ve el esqueleto de algunas de las casitas bajas que ya han sido derribadas, mientras que a la derecha aún sobreviven cuatro -las de los números 604 y 606 de la calle del Consell de Cent y las del 241 y 239 de la calle de la Independència- completamente tapiadas y a la espera de las máquinas.

Fuentes municipales consultadas por TOT Barcelona apuntan que los vecinos de los dos inmuebles gemelos que tenían derecho a realojo, así como los inquilinos del resto de viviendas afectadas por el planeamiento urbanístico, se trasladaron ya hace un tiempo al nuevo edificio de protección oficial erigido al otro lado de la plaza de las Glòries. También había un conjunto de familias que tenían derecho a una indemnización y que la recibieron antes de abandonar sus domicilios. Las personas que no tenían derecho a ninguna de estas dos opciones pasaron a manos de los servicios sociales, que impulsaron diversos procesos de reconocimiento de la vulnerabilidad para ofrecerles una solución de vivienda a través del Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona (IMHAB). En cuanto a los ocupantes que no reunían las condiciones de vulnerabilidad, fueron desalojados con autorización judicial y, dependiendo de su situación, se les dio una alternativa de urgencia.

Condenados por una integración difícil con el parque
Atendiendo a los diferentes elementos de interés que tienen las dos fincas objeto de este artículo, sorprende que no fueran incluidas en el plan de patrimonio de los barrios del Clot y el Camp de l’Arpa. Esta modificación del Plan General Metropolitano (PGM) aprobada definitivamente en diciembre de 2024 permitía proteger un total de 839 parcelas de esta zona de la ciudad, el equivalente a uno de cada tres inmuebles. Desde la Asociación de Vecinos del Clot-Camp de l’Arpa apuntan que la posibilidad de conservar estos dos edificios se planteó en su momento, pero finalmente se optó por priorizar la finalización del parque hasta Consell de Cent sin obstáculos, tal como estaba previsto inicialmente en el planeamiento. «Tendría sentido preservarlas, pero sería difícil integrarlas después en el parque«, indican, remarcando que conservarlas implicaría modificar nuevamente la hoja de ruta urbanística, retrasando aún más la transformación de este ámbito.
Es importante recordar que la transformación de la fachada norte de Glòries debe permitir ganar cerca de 26.400 metros cuadrados de zona verde. En total, hay afectadas unas ochenta fincas erigidas en torno a los antiguos Encants Vells, donde vivían medio centenar de familias que han tenido que ser realojadas o indemnizadas. La mayoría de inmuebles van al suelo y solo se conservarán cuatro enteras y dos más parcialmente. El presupuesto total de los trabajos -que deberían culminar el próximo mes de mayo- es de casi 2,3 millones de euros y antes de la demolición de cada una de las fincas se deberán haber retirado cerca de 444 metros cuadrados de fibrocemento repartidos en una superficie total de más de 10.400 metros cuadrados.


