La Torre de Telecomunicaciones de Montjuïc, que popularmente tiene muchos otros nombres –Torre de Calatrava, Torre de Telefónica, Torre de Montjuïc…–, es un icono del anillo olímpico. Sus 136 metros y su silueta ilustre, muy estética, obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, forma parte del imaginario colectivo de la ciudad. La torre tiene componentes poco conocidos, homenajes a catalanes ilustres como Antoni Gaudí, pero sobre todo tiene un uso menos conocido. La Torre de Montjuïc es al mismo tiempo un gran reloj de arena.
La torre tiene 130 es coronada por un elemento semicircular que aloja las instalaciones técnicas y un mástil vertical suspendido en el aire. Su enorme silueta blanca y curva recuerda a un atleta sosteniendo la antorcha olímpica y se puede ver desde muchos puntos de la ciudad. Es esta forma peculiar la que le otorga esta función extra. La torre también está diseñada para proyectar la sombra de su aguja central sobre la plaza de Europa, lo que la convierte en un enorme reloj de sol. La inclinación del fuste coincide con el ángulo del solsticio de verano en Barcelona, de manera que la sombra que proyecta sobre la plataforma circular de la plaza forma este reloj solar.

Homenaje a Gaudí
El otro gran secreto –más conocido, ciertamente– es el homenaje gaudiniano que tiene la torre. La construcción está hecha de acero y sobre una base que da paso a un trencadís, lo cual se interpreta como un guiño al principal referente del modernismo catalán, Antoni Gaudí, con decenas de construcciones en Barcelona que son un reclamo turístico. La torre se adaptó a los tiempos con un diseño diferente, de construcción inclinada, que creó tendencia después de los Juegos Olímpicos.
