Adif ha recibido el visto bueno del Ayuntamiento de Barcelona para demoler la antigua estación de mercancías de la Sagrera, un informe que la compañía ferroviaria esperaba desde hace dos meses. La demolición, que ha adelantado betevé y que también ha podido confirmar el Tot Barcelona, se completará en las próximas dos semanas tras completarse diferentes tareas interiores.
La plataforma Transport Català ha detallado en las redes que el edificio ya está siendo demolido por dentro, derribando paredes y techos. “Durante la semana que viene o la siguiente, todo el edificio irá al suelo”, han confirmado en las redes, acompañando el mensaje de imágenes interiores del inmueble.
La estación fue tapiada el pasado diciembre, paso previo a una demolición que nunca ha contado con el apoyo de entidades vecinales y de defensa del patrimonio. Hasta entonces, Adif tenía allí las oficinas técnicas encargadas de seguir e informar de las obras de la nueva estación intermodal de alta velocidad, que décadas después sigue en construcción y Jaume Collboni se ha fijado como objetivo. A inicios de febrero, desde Adif remarcaban que la demolición “no era inminente”.
Fotografies d'avui de l'edifici històric de l'estació de mercaderies de La #Sagrera de #Barcelona. Ja s'està enderrocant l'edifici per dins, tirant parets i sostres. durant la setmana que ve o la següent, tot l'edifici anirà a terra. Les autoritats no han fet res per evitar-ho 😡 pic.twitter.com/SSESahfz0g
— transport.cat (@transportcat) February 26, 2026
Diferentes voces cercanas a la operación han ido explicando al Tot Barcelona sobre diferentes trabas burocráticas, concretamente, sobre un retraso en la concreción de los pliegos de contratación de los trabajos de demolición. No es el único gran inmueble que ha sufrido demoras en la demolición. La estación de Francia estrenó marquesina después de dos años de retrasos por problemas técnicos y un sobrecoste de 1,5 millones de euros.

Vecinos y plataformas, contrarios a la demolición
En todo caso, son trámites burocráticos que se han superado en las últimas horas. Una vez confirmada la demolición, el tejido asociativo ha lamentado otra vez que las “autoridades” no hayan hecho nada para evitarlo. La plataforma Promoción del Transporte Público (PTP) es una de las que se había movido, contactando con el ministerio de Cultura para preservar el recinto como parte del patrimonio ferroviario y de memoria histórica.
La asociación tenía el apoyo del Centro de Estudios del Transporte Terminus y de la Asociación Coordinadora Pro Museo del Transporte de Barcelona. La Asociación de Vecinos de la Sagrera también era partidaria de salvar el edificio. “Estamos a favor de mantenerlo, pero es una operación compleja y no creo que se pueda”, admitía, en todo caso, el presidente Jaume Mates.
