La comisión de Urbanismo ha dado luz verde provisional a la Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) para instalar el Museo Carmen Thyssen en el antiguo cine Comèdia, oficialmente el Palau Marcet, en el paseo de Gràcia con la Gran Vía. Y lo ha hecho sin sorpresas. El gobierno de Jaume Collboni y Junts per Barcelona habían cerrado un acuerdo para llevar adelante la remodelación. Como hicieron en la aprobación inicial de mediados de julio de 2025, PP y Vox también se han posicionado favorablemente. En cambio, Barcelona en Comú y ERC están en contra de la propuesta arquitectónica desde el primer momento.
El pacto entre Collboni y Junts supone más “protección patrimonial, limitación de usos comerciales y definición del programa museístico», según la valoración de Junts, pero Barcelona en Comú y ERC consideran que es insuficiente.
Volumen desproporcionado, 1.700 m² comerciales y ningún plan para descongestionar el turismo. El proyecto del Teatro Comèdia con el Thyssen confirma una tendencia preocupante: #Barcelona pierde equipamientos mientras se multiplican los negocios con etiqueta cultural.
— Eva Baró Ramos 🎗💜🍉 (@evabaror) 12 de marzo de 2026
https://t.co/PGUxVtS4Ld
La concejala de ERC Eva Baró considera que el volumen del edificio es «desproporcionado» y tiene un impacto muy fuerte en un paisaje urbano protegido. «No lo respeta», valora. Otras críticas que los republicanos mencionan es que detrás del proyecto no hay «ninguna estrategia cultural que permita descentralizar el turismo y sus impactos», todavía hay 1.700 metros cuadrados destinados a usos comerciales y se pierden equipamientos para destinarlos a actividades comerciales disfrazadas con una pátina cultural. Baró denuncia también que no se ha tenido en cuenta la voz del Colegio de Arquitectos de Cataluña ni del vecindario. Para ERC, Junts ha hecho un pacto con la propiedad y el gobierno. En la comisión, Baró ha destacado que el problema no es el museo en sí mismo, sino el hecho de que se altera una esquina icónica de la ciudad de un edificio que es un bien cultural de interés local. La concejala ha criticado también que de las cuatro plantas de nueva construcción, dos se destinarán a bares y usos comerciales.
Para el concejal de Barcelona en Comú Pau Gonzàlez es un plan específico que beneficia una parcela y un fondo de inversión en concreto. Gonzàlez sostiene que la MPGM no comporta ninguna plusvalía para las administraciones públicas y afirma que solo gana el privado. Pero el punto más importante para Barcelona en Comú es que el museo supondrá entre 750.000 y un millón más de visitantes al año en una zona de la ciudad que ya está saturada. «La masificación no es un fenómeno hidráulico, hay que gestionarla».
Unos 600 metros menos de techo
El proyecto retocado prevé un techo inferior al actual, de 8.860 m², por debajo de los 9.467 m² de ahora. Se trata de unos 600 m² menos, ha dicho la primera teniente de alcaldía de Urbanismo, Laia Bonet. El museo acogerá una parte significativa de una de las colecciones de arte más importantes del panorama europeo, con especial atención al arte catalán, español e internacional del siglo XIX y principios del XX. El objetivo no es otro que convertir el Museo Carmen Thyssen en uno de los museos de arte de referencia de la ciudad como ya lo son el MNAC, el MACBA o el Museo Picasso, entre otros, ha remarcado Bonet.

Mantenimiento y restauración de las fachadas
Las actuaciones previstas en el ámbito patrimonial proponen el mantenimiento y restauración de las fachadas principales que dan al paseo de Gràcia y la Gran Vía, incluido el chaflán, así como el mantenimiento de todo el volumen del chaflán. En cambio, se derribarán los espacios del edificio existente que no cuentan con ningún valor patrimonial y que forman parte de las necesidades formales del antiguo programa del edificio, así como de las diferentes modificaciones que ha ido sufriendo el edificio a lo largo del tiempo, que son necesarias para la configuración del nuevo edificio y su nuevo uso. La propuesta conlleva la ampliación de la edificación existente, con una solución que se formaliza en dos nuevos volúmenes situados por encima de la parte que se conserva del edificio original.
Una de las condiciones que Junts ha puesto para avalar la MPGM es que cualquier ampliación volumétrica que se quiera hacer quedará subordinada al respeto por los valores patrimoniales y requerirá informes favorables del Departamento de Patrimonio y de la Comisión de Mantenimiento y Mejora del Eixample, ha destacado el presidente de Junts en el consistorio, subrayó hace unos días Jordi Martí Galbis, presidente de Junts en el Ayuntamiento. También se reducirá hasta el 17% la superficie destinada a restauración y comercio, cuando inicialmente la reserva era del 25%. Además, se ha prohibido expresamente que el posible bar-restaurante tenga entrada directa desde la calle.
Por otro lado, el proyecto incorpora un programa detallado que incluye espacios de exposición permanente y temporal, sala de actos, zonas de mediación y educación y espacios técnicos. “No es un simple anuncio, sino un compromiso formal que garantiza un museo funcionalmente robusto y adaptado a los estándares contemporáneos”, afirmó Martí Galbis.

Oferta cultural de prestigio
Según Junts, los grandes beneficios del acuerdo son la ampliación de la oferta cultural de prestigio, complementando la oferta museística existente; la regeneración urbana del paseo de Gràcia con un nuevo punto de atracción cultural; la proyección internacional de Barcelona como destino cultural de excelencia; la generación de empleo cualificado en el sector cultural y patrimonial, y la recuperación de un edificio patrimonial para la ciudad.
El acuerdo entre el gobierno de Collboni y Junts incorpora también la creación de una comisión de seguimiento para garantizar que se cumplan los puntos acordados con los promotores.
Desde el PP, la concejala Sonia Devesa cree que la reforma refuerza el valor patrimonial del Palau Marcet, garantiza que el uso principal sea el cultural y mejora la oferta cultural museística de la ciudad.

