El Antic Teatre ha reclamado al Ayuntamiento de Barcelona que formalice un acuerdo de actividad para asegurar la continuidad del proyecto con «libertad artística y política» y concretar las promesas anunciadas en los últimos años. El consistorio anunció antes del verano que expropiaría el teatro, ubicado en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera (Ciutat Vella) para garantizar su uso público. En declaraciones a la Agencia Catalana de Noticias, la directora artística del Antic Teatre de Barcelona, Semolina Tomic, ha pedido finalizar el proceso de expropiación, que costará un millón de euros a las arcas municipales, y ha alertado del «desmantelamiento y la aniquilación de los proyectos de cultura de base”, con teatros como Periferia que están cerrando y otros con “problemas en la gestión” como el Teatre Arnau o la Nau Bostik.
Tomic ha asegurado que tienen una “relación fluida” con el Ayuntamiento, pero también reclama pasar de las palabras a los hechos. «Queremos que aquellas cosas que hablamos en las reuniones sean concretas, y que firmemos acuerdos para la cesión del espacio del Antic Teatre y también un acuerdo para la actividad para tener una solidez económica y estructural como las otras fábricas de creación de Barcelona». La directora del teatro espera que todo se pueda concretar este mismo año para garantizar la supervivencia del proyecto. «Siempre hemos exigido salvar nuestro proyecto y también todos los otros proyectos de la cultura de base que es un movimiento que lucha por los derechos en la práctica cultural y artística», ha destacado Tomic, que ha alertado del abismo que hay entre la alta cultura, la élite, y ellos. «Hacemos producciones muchas veces con los artistas sin dinero».

Desde el Antic Teatre confían en que pasarán a ser un “espacio de propiedad pública con continuidad de la dirección y la gestión actuales”, pero reclaman con “claridad que no basta con anuncios ni promesas. Necesitamos certezas”. Tomic también ha recordado que la lucha por salvar el Antic Teatre también implica defender el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, «contra la gentrificación, la especulación urbanística y un modelo de ciudad que expulsa. En una Barcelona profundamente afectada por el turismo masivo, el Antic es un espacio arraigado al territorio y un lugar de resistencia cultural».
Promesas del anterior mandato
En el año 2023, cuando Ada Colau aún era alcaldesa de Barcelona, el Ayuntamiento anunció la continuidad del proyecto del Antic Teatre en su local de Ciutat Vella. Durante la presentación de la programación artística de los 20 años del teatro, Colau adelantó que habían negociado la compra del local con la propiedad para que pasara a manos municipales antes de que venciera el contrato de alquiler. Dos años después y sin grandes avances, Tomic reclamó al consistorio más avances en el proceso de expropiación del espacio –“no hay excusas”, dijo entonces, pero no fue hasta junio que la comisión de gobierno aprobó la dotación económica de la operación para expropiar el local de la calle Verdaguer i Callís, en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. La medida era parte de la estrategia de ciudad para recuperar espacios culturales emblemáticos, como El Molino, el Teatre Arnau, la Sala Paral·lel 62 o el Teatre Capitol.
Aunque el edificio donde se encuentra el Antic Teatre tiene seis plantas, la expropiación solo afectará a los espacios que acogen actividad cultural, como son la planta principal, el altillo, el patio y el edificio bajo de acceso. La Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) del 2023 calificó los espacios de equipamientos de carácter local y protección patrimonial, una “calificación no solo protege el edificio sino que asegura su uso público como centro cultural”, recuerdan desde el consistorio.

