La Casa Amatller es uno de los edificios modernistas del paseo de Gràcia, junto con la Casa Batlló -situada justo al lado-, la Pedrera y la Casa Lleó Morera, ahora cerrada al público, pero que en un futuro reabrirá. Reformada por Lluís Puig i Cadafalch, la Casa Amatller esconde una plataforma que los Amatller utilizaban para girar su flamante Hispano-Suiza a principios del siglo XX cuando los coches aún no tenían marcha atrás.

La plataforma permitía girar el coche para salir de cara
El círculo está incrustado en el suelo, justo antes de llegar a las antiguas cocinas, el lugar donde ahora está la cafetería y donde se puede degustar un chocolate con la receta de la época. La plataforma giratoria de metal permitía dar la vuelta al vehículo y que éste pudiera salir de cara en dirección al paseo de Gràcia, explicaba la Casa Museo Amatller en una publicación en Facebook en 2020. Recientemente, el perfil de Instagram de curiosidades y planes de Barcelona de Sara Postcard, con unos 272.000 seguidores, se hacía eco y explicaba la historia.
Antoni Amatller -industrial, maestro chocolatero, fotógrafo y coleccionista-, compró el edificio del paseo de Gràcia 41 en 1898 para convertirlo en su casa. El inmueble se había construido en 1875 siguiendo los parámetros de habitabilidad del Eixample de Ildefons Cerdà. Amatller contrató a Puig y Cadafalch para que reformara la finca. Según recoge la web de la Casa Amatller, en la fachada el arquitecto reinterpretó diversos estilos arquitectónicos, como el románico y el gótico, y el resultado fue «una fachada llena de simbolismo y elementos decorativos» en la cual destaca su «remate escalonado».

La familia Amatller vivía en la planta noble
Las puertas de acceso, así como la galería de la planta noble -donde vivían Antoni Amatller y su hija Teresa- o las ventanas «se rematan con marcos escultóricos de inspiración gótica de diferente complejidad». Puig y Cadafalch incorporó «un programa iconográfico» de la familia de Antoni Amatller, «con esculturas que evocan las actividades del promotor (industria, artes y coleccionismo) y esgrafiados de ramas de almendro, símbolo del apellido Amatller», explica la web. En el interior del edificio, destaca la planta noble y la escalinata monumental por la cual se accedía. Con mobiliario de época, la planta noble está decorada «por esculturas que elaboran chocolate» y cubierta «por una luminosa y espectacular claraboya modernista».
Teresa Amatller fundó en 1941 la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico con el objetivo de conservar y difundir la Casa Amatller y sus colecciones de arte y fotografía y promover la investigación de la historia del arte hispánico. En 1972, Simón Coll compró la marca de chocolates Amatller.
La Casa Museo Amatller se puede visitar todos los días de la semana entre las 10.00 y las 19.00 horas. La entrada general con audioguía cuesta 21 euros y la entrada con visita guiada 23. También hay entradas a precios reducidos para colectivos especiales que se pueden consultar en la web.
