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La histórica tienda El Ingenio del Gòtic será la sede de los belenistas de Barcelona

El Ingenio fue una tienda emblemática de cabezudos y gigantes abierta desde 1885 hasta 2020, cuando bajó la persiana definitivamente. Situada en la calle de Rauric, 6, en el barrio Gòtic, será en el futuro la sede de la Asociación de Belenistas de Barcelona, una entidad que es la más antigua de Europa en su ámbito. Sus orígenes datan de 1863. Lo ha confirmado al TOT Barcelona el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Xavier Marcé. El inmueble es de titularidad municipal desde 2021. Como otros locales emblemáticos del Gòtic, como el antiguo comercio El Indio, El Ingenio presenta ahora un aspecto degradado y está lleno de pintadas.

Marcé explicó a este medio el pasado viernes, antes del inicio del pleno de marzo, que los belenistas se trasladarán desde la calle de Lledó, 11, también en Ciutat Vella. El concejal socialista se mostró cauteloso sobre cuándo se podrá hacer efectiva la apertura de El Ingenio como espacio de los belenistas. Ahora mismo, el local todavía está en obras y se ha detectado aluminosis, según Marcé. De hecho, tal como se puede ver en la imagen inferior, un cartel del Ayuntamiento informa que el espacio se está rehabilitando para acoger nuevas actividades. La fecha de previsión que se indica para la finalización de obras es el cuarto trimestre de 2026.

Taller y espacio de exposiciones

En conversación con el TOT, el presidente de la Asociación de Belenistas de Barcelona, Josep Porta, detalla que El Ingenio se convertirá en un centro de interpretación del belenismo, que quiere ser «el cap i casal» en este ámbito de Cataluña. El nuevo local dispondrá de sala de reuniones, taller y espacio de exposiciones. Además de los belenistas barceloneses, también se trasladará la Federación Catalana de Belenistas, que ahora está en la misma calle de Lledó. El Ingenio es un poco más pequeño que el espacio que tienen ahora. Pero para Porta es ideal poder ocupar un comercio con tanta «historia» y «artesanía» que está al lado de la Rambla.

Un cartel del Ayuntamiento en la tienda El Ingenio en el cual se indica que se están haciendo mejoras / Jordi Play

Porta revela que el motivo del cambio de ubicación es que ahora están en un edificio que es propiedad de una congregación de monjas y están con un «contrato en precario». «Tenemos un alquiler de espacios, pero no tenemos un contrato mercantil. Tal como estamos, no tenemos garantizada una perpetuidad». Con este panorama, la propuesta del Ayuntamiento para que puedan instalarse en El Ingenio es agua bendita. Porta espera que, finalmente, se puedan trasladar a principios de 2027, después de que las obras hayan ido retrasándose por problemas que han surgido. Los belenistas y el Ayuntamiento aún trabajan en cómo se concretará el acuerdo. Según Porta, podría ser una cesión de uso.

La reapertura de El Ingenio ha sido muy bien recibida por el eje comercial Barnacentre, que agrupa 21 asociaciones y da voz a cerca de un millar de establecimientos. Su gerente, Isabel Rodríguez, ha destacado que «la calle de Rauric es una calle pequeña, pero que, gracias a sus establecimientos comerciales, había tenido una vitalidad cultural extraordinaria y conectaba con lo que la ciudad aspiraba a ser. Esperamos que la reapertura de El Ingenio contribuya a recuperarla».

Los orígenes, a finales del siglo XIX

La historia de El Ingenio se remonta a 1885. Aquel año, Benet Escaler i Ullastre, sastre y escultor, abrió un establecimiento en el cual construía y vendía “gigantes, cabezudos y objetos de Carnaval”, recoge la web de la ruta de establecimientos emblemáticos de Barcelona. Escaler conoció en la Exposición Universal de París de 1889 la técnica del cartón piedra y la introdujo en Cataluña. Del taller de El Ingenio han salido algunos de los cabezudos y gigantes más conocidos de Cataluña, entre los cuales están los Maceros de Mataró, detalla la página de los comercios históricos.

El negocio estuvo en manos de la familia Escaler hasta 1924, cuando lo adquirió Delfí Homs i Furnell. En un primer momento intentó dedicarse a la imaginería religiosa, pero enseguida lo dejó y volvió a la actividad original. Dos décadas después, el yerno de Delfí Homs, Josep Cardona, se hizo cargo del negocio. Estuvo allí cuarenta años. En 1984, la tienda la tomó su hija, Rosa Cardona, hasta que se retiró por jubilación en 2016. Posteriormente, El Rei de la Màgia, en 2017, y el empresario Lluís Sala intentaron recuperar El Ingenio, pero ninguna de las dos aventuras prosperó.

La calle de Rauric, bastante estrecha, donde está El Ingenio / Jordi Play

El Ayuntamiento lo compró en 2021

Antes de que el Ayuntamiento se quedara con el local, El Ingenio estuvo a la venta por 1,7 millones o 8.500 euros al mes de alquiler, según cuál fuera la opción del traspaso, explicó el TOT Barcelona. El anuncio decía que el establecimiento tenía 476 m² y que era apto para cualquier actividad comercial, y destacaba “la gran fachada de doce metros y tres escaparates, techos muy altos, con arcos y restos de paredes de finales del siglo XVIII, con mucho encanto”. Finalmente, la familia Cardona lo vendió al Ayuntamiento dentro de una operación en la cual el gobierno de Ada Colau compró 50 locales comerciales a pie de calle por 16 millones de euros dentro del programa Amunt persianes. Desde entonces, El Ingenio ha estado cerrado e, incluso, a mediados de 2024 la tienda sufrió un intento de robo. El Ayuntamiento reconoció que alguien entró, pero cuando la policía llegó ya no había nadie.

Pintadas en la tienda El Ingenio en el Gòtic / Jordi Play

Un poema visual de Brossa en homenaje a Josep Cardona

La adaptación de El Ingenio como sede de la Asociación de Belenistas de Barcelona obliga a realizar las obras con mucho cuidado, porque el local está protegido arquitectónicamente. En el exterior, «un notable mueble de madera decora la entrada del establecimiento, una estructura que sobresale ligeramente del ras de fachada». Tiene dos jambas decoradas con casetones moldurados que contienen «vitrinas enmarcadas por pilastras, sobre las cuales se organiza el trabajo de talla de unas cartelas que soportan un cajón para el dintel». Es un mueble con molduras que lleva «el nombre del establecimiento inscrito con caracteres hechos en madera», recoge la web de la ruta de establecimientos emblemáticos de la ciudad.

Fachada de El Ingenio, en la calle de Rauric, en el barrio Gòtic / Jordi Play

Desde 1997, uno de los elementos patrimoniales más importantes es el poema visual, Lletres gimnastes, que Joan Brossa realizó en homenaje a su amigo Josep Cardona. Se da la circunstancia de que en 2023, las Lletres gimnastes desaparecieron. En conversación con El Periódico, a finales de julio de aquel año, Rosa Cardona dijo que las tenía ella. Las retiró antes de vender el local al Ayuntamiento porque los vecinos querían reformar la fachada y no quería que se dañaran. La web de los establecimientos emblemáticos detalla también que dentro de la tienda hay muebles antiguos que se usaban como expositores, un mostrador con una vitrina superior y muebles de cajones, una antigua máquina registradora y el mosaico original.

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