La Barcelona olvidada del subsuelo volvió a aflorar hace unas semanas por las obras del Mercat de l’Abaceria. Durante los trabajos en el equipamiento de la Vila de Gràcia, los operarios localizaron el acceso a un refugio antiaéreo de la Guerra Civil inacabado que dataría de 1937. El búnker tiene una estructura de tipo galería de la cual se ha conservado un tramo de unos 68 metros de longitud, con un ancho de 1,10 metros y una altura de unos 2 metros. En el interior se han conservado varios elementos que aportan información sobre las condiciones de funcionamiento del espacio. Destacan un pozo de ventilación, varios ganchos de hierro y encajes practicados en las paredes que probablemente servían para colocar sistemas de iluminación, como lámparas de aceite o de carburo.
Los trabajos arqueológicos han determinado que lo más probable es que se trate de un tramo del refugio número 230, registrado en la documentación histórica de la Junta Local de Defensa Pasiva de Barcelona. Los datos conocidos sobre este espacio indicaban que aparecía mencionado en los listados de refugios en construcción de diciembre de 1937 y que fue financiado mediante subvención pública. También que su estructura era de tipo galería y que tenía una capacidad prevista para 240 personas. Los informes municipales elaborados entre 1939 y 1940 señalaban que este refugio disponía de tres bocas de acceso situadas en los alrededores de la plaza de Roque Barcia (actual plaza del Raspall) y de las calles de Puigmartí, Torrijos y Voltaire (actualmente, calle de Siracusa).
La misma documentación describe una estructura de casi 199 metros de longitud, sin revestir, con un ancho de 1,10 metros, una altura de 2,10 metros y una profundidad aproximada de 10 metros. Todas estas características son compatibles con las observadas en el tramo ahora localizado en la calle de Torrijos, cerca del Mercat de l’Abaceria, donde ya se documentó otro búnker hace unos años que podría identificarse con los refugios 1195 o 0008.
Se cerrará una vez documentado
Al tratarse de un refugio inacabado y dado que en algunos puntos las arcillas están desmoronadas, el Ayuntamiento ha informado que el espacio quedará cerrado una vez documentado del todo con una entrada a través de un registro para que sea accesible para posibles inspecciones llevadas a cabo por personal técnico.

