Si a principios de abril reabría completamente renovado el cine Phenomena, con una pantalla de 15 metros y butacas ergonómicas, desde esta semana Barcelona cuenta con una sala premium. Se trata del Mooby Gran Sarrià Club, ocho salas de pequeño formato, con butacas reclinables y motorizadas, gradas en todas las salas, más espacio entre las filas y una oferta de bar gourmet. El bar tradicional de palomitas se ha reconvertido en una première lounge, donde también se podrán comprar aperitivos y vinos.
La cadena de cines Mooby es propiedad de la familia Balañá, que gestiona entre otros cines emblemáticos de Barcelona los Aribau, Bosque y Glòries, así como los teatros Coliseum, Tívoli o Borràs. El Gran Sarrià, también con ocho salas, abrió en 1999, en una época en que en la ciudad estaban de moda los multicines.
Las butacas antiguas se pusieron a la venta
El pasado enero, la sala, situada en la ronda de General Mitre 38-44, cerró y las butacas se pusieron a la venta. El Phenomena, antes de hacer sus reformas, ya había hecho algo similar, dando la posibilidad a los clientes de comprar desde un trozo de moqueta o las letras de plástico con las que se anunciaban los títulos de las películas.

Ocho salas de pequeño formato
Si la sala histórica de los cines Aribau es la más grande de Barcelona, con 1.174 butacas, en el Mooby Gran Sarrià Club las ocho salas son de pequeño formato, con espacio para 30, 60 y 80 espectadores. El precio de la entrada también es más caro que en el resto de cines de la ciudad. De lunes a jueves, costará 11 euros, mientras que viernes, sábados, domingos y festivos, ver una película allí supondrá tener que pagar 13 euros.
En la nueva sala, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, se proyectarán producciones dobladas y en versión original. Como en otros cines de la ciudad, también se exhibirán en directo grandes eventos internacionales, como óperas y ballets, y el ciclo Gran Sarrià musical, con música en directo mientras el público ve algunos de los grandes clásicos de la historia del cine.

