La calle del Consell de Cent es una de las arterias del Eixample. Antes lo era para el tráfico rodado y, desde hace unos años, lo es para las bicicletas y los peatones como gran eje verde de la superilla. Sin embargo, los cerca de 5,2 kilómetros -tardaríamos poco más de una hora en recorrer la distancia caminando- por los cuales se extiende esta vía no se encuentran exclusivamente contenidos en este distrito de la capital catalana. En concreto, hay dos tramos que se escapan de este ámbito territorial, uno por cada uno de los extremos de la calle, que pertenecen a los distritos de Sants – Montjuïc y de Sant Martí.

El primero de estos tramos que no forman parte del Eixample comienza a la altura del calle de la Creu Coberta, cerca del Mercado de Hostafrancs. Se extiende por unas cuatro manzanas y media y termina cortado abruptamente por el calle de Tarragona y el parque de Joan Miró. A partir de este punto, la vía pasa a formar parte del distrito del Eixample. Lo hace sin interrupción, atravesando todo el centro de la capital catalana hasta pasar el paseo de Sant Joan y la calle de la Marina.

Un tramo pequeño con mucha historia
El segundo de los tramos comienza a partir del calle del Dos de Maig, forma parte del barrio del Clot y solo se extiende por dos manzanas por encima del parque de les Glòries Catalanes. La vía termina cortada -ahora sí de manera definitiva- cuando llega a la avenida de la Meridiana. A pesar de tener un trazado mucho más corto que el anterior, en esta parte final del Consell de Cent se han producido recientemente varios hechos destacables: Uno de ellos es el descubrimiento de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil que terminó truncado por el aparcamiento de un edificio.

El otro es el hecho de que esta zona está siendo objeto de una profunda reforma que implicará la demolición de los inmuebles que se erigen en la esquina mar de la calle, entre los cuales dos gemelos modernistas con una historia centenaria.

Hablamos de la remodelación de la fachada norte de la plaza de les Glòries, que afecta las tres manzanas comprendidas entre las calles de Independència y Castillejos. Las obras comenzaron el pasado mes de noviembre y ya han dejado las primeras demoliciones, convirtiendo una parte de esta zona a medio camino entre los barrios del Clot y de la Sagrada Família en una especie de pueblo fantasma con fincas tapiadas.


