Entre los libreros, siempre que Sant Jordi cae en día laborable, se espera la llegada de la tarde con ansias. Este es el momento en que todas aquellas personas que no han podido escaparse durante su jornada laboral para celebrar el día y pasear por la supermanzana literaria o las calles del centro de Barcelona. La llegada de esta masa trabajadora siempre amenaza con desbordar las previsiones y este 2026 no está siendo una excepción. Miles de personas se han lanzado desde primera hora de la tarde a las calles de la ciudad para disfrutar de los últimos suspiros de un Sant Jordi que va camino de batir un nuevo récord de ventas.
La festividad ha tenido este año un protagonista secundario que ha teñido de amarillo las calles de la capital catalana. El viento que ha soplado desde la mañana y durante todo el mediodía ha hecho caer el fruto de los plataneros que se encuentran repartidos prácticamente por todos los rincones de la ciudad, poniendo el toque de color a una jornada que de nuevo ha transcurrido sin inclemencias meteorológicas como la lluvia que sí había hecho acto de presencia en años anteriores. Con la llegada de la tarde y al salir de sus trabajos, una multitud de vecinos de la ciudad y de visitantes de otros municipios han ido llenando progresivamente el paseo de Gràcia, cargados de bolsas de libros y rosas y también en busca de sus autores preferidos.

La misma imagen se ha repetido en la mayoría de las calles del centro, llenas a rebosar. Es el caso también de la avenida de la Catedral, que este año debutaba como escenario de la festividad debido a las obras de remodelación que se están llevando a cabo en la Rambla. Allí se han podido ver paradas de algunos clásicos del paseo barcelonés como la Librería Rodés (calle dels Banys Nous, 8). Como han hecho prácticamente desde que el negocio abrió hace más de un siglo, los últimos miembros de la saga librera han montado su tradicional estand, esta vez lejos de su Rambla.

Nexo entre autores y lectores
En los diferentes puntos de la ciudad, autores y lectores se han vuelto a reunir. Se han creado largas colas ante escritores como Regina Rodríguez Sirvent, Pedro Almodóvar, Pol Guasch, Carlota Gurt, Albert Sánchez Piñol, David Trueba, David Uclés o Eduardo Mendoza. Todos ellos han recibido con ilusión desde primera hora de la mañana a todas aquellas personas que se han acercado a las paradas para hablar con ellos, hacerse fotografías, pedir una firma e incluso algún abrazo, en el caso de los más entusiastas.


