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El frente de izquierdas de Rufián entra en la carrera electoral de Barcelona sin ERC

La idea lanzada este lunes por Gerardo Pisarello de activar un frente amplio de izquierdas para las municipales de Barcelona del próximo año va de la mano de la iniciativa propuesta en el Estado por el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, sin el apoyo oficial de los republicanos. Las intenciones del candidato de Barcelona en Comú para el Ayuntamiento de Barcelona superan el ámbito municipal de la capital de Catalunya, saltan al Parlamento y quieren ser el eje de una hipotética candidatura a las elecciones españolas. El mismo esquema que ha planteado Rufián. Si no se adelantan, los comicios en el Estado serán el próximo año coincidiendo con pocos meses de diferencia con las municipales.

Los Comuns -con todas sus variantes- y Rufián unen fuerzas para activar una alianza que, dicen, tiene como punto central frenar el auge de la extrema derecha, pero que busca también evitar que el voto de las izquierdas se disperse y garantizar la supervivencia de Sumar en el Estado. Unos y otros están de acuerdo en lo que deben hacer, pero no en el cómo, y las municipales de Barcelona de mayo de 2027 pueden ser un ensayo si el experimento cuaja. Pero en este frente no estará ERC, que ha rechazado dar apoyo a la aventura política española de Rufián. Y también ha cerrado la puerta a concurrir bajo el mismo paraguas que Barcelona en Comú en Barcelona, en palabras de la presidenta del grupo municipal de ERC y secretaria general del partido, Elisenda Alamany.

De querer hablar con Collboni a descartarlo

Pisarello explicaba este lunes por la mañana que tenía intención de hablar con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, para hacer esta coalición para las municipales. También lo quiere hacer con ERC, la CUP, movimientos sociales, culturales y vecinales y otros colectivos. A diferencia de lo que plantea Rufián en el Estado, Barcelona en Comú no había excluido de entrada al PSC, mientras que Rufián se ha referido siempre a fuerzas a la izquierda del PSOE. Posteriormente, el alcaldable de Barcelona en Comú ha rectificado y ha querido aclarar que lo que plantea es «una alternativa valiente a Jaume Collboni» y que esta «no tiene que ser necesariamente electoral», ha escrito por la tarde en un post en la red X.

Fuentes del PSC en Barcelona no han querido valorar «de momento» la propuesta inicial de Barcelona en Comú. Pero parece obvio pensar que Collboni no se sumaría si fuera el caso. Sabe perfectamente que las posibilidades que tiene de repetir como alcalde son muy altas y una de las hipótesis que hay sobre la mesa es que, después de las elecciones de mayo de 2027, el Ayuntamiento tenga un gobierno bipartito con socialistas y republicanos. Si Barcelona en Comú, no excluye a los socialistas, sí lo hace la CUP. Los anticapitalistas están dispuestos a hablar con Barcelona en Comú, pero creen que Collboni «es parte del problema», habían dicho al TOT Barcelona antes de que Pisarello diera marcha atrás sobre sus intenciones con el PSC.

El acto impulsado por Gabriel Rufián y el diputado de Más Madrid Emilio Delgado en la sala Galileo Galilei de Madrid / César Vallejo Rodríguez-Europa Press

Buena sintonía entre ERC y Collboni

Collboni y Alamany ha mantenido muy buena sintonía a lo largo del mandato. Los republicanos han sido el único partido que ha dado apoyo a todos los presupuestos presentados por el PSC y en 2024 ambos partidos cerraron un preacuerdo de gobierno que si no se concretó fue en gran parte por la crisis interna que vivía ERC, que derivó en unas nuevas elecciones en la Federación de ERC en Barcelona el año pasado. Las ganaron los críticos con Oriol Junqueras, pero Alamany será proclamada alcaldable de ERC el próximo domingo sin oposición.

En clave española, Rufián planteó hace unos días en un acto en la sala Galileo Galilei de Madrid presentar una candidatura única en cada circunscripción electoral encabezada por la fuerza con más apoyos en cada territorio. El portavoz republicano habló de «orden, eficacia y método» y sobre todo de «generosidad». Lo esencial «no es el quién» sino el «cómo» y la pregunta es quién tendrá la capacidad de renunciar, remarcaba Rufián.

Pisarello, entre Ada Colau y Ernest Urtasun, en diciembre de 2025 / ACN-Nazaret Romero

Colau y Rufián discrepan en el cómo

Días antes de que Rufián concretara cómo quería materializar su propuesta, Ada Colau ya había asegurado que la veía muy positiva, que no era el momento de peleas y defendía superar los egos. Pero al conocer la letra pequeña, la exalcaldesa de Barcelona descartó la fórmula planteada por el político de Santa Coloma de Gramenet. Colau recordó a Rufián que en 2023, en las elecciones españolas, la lista de los Comuns y Sumar obtuvo mejores resultados que ERC. «No se nos ha ocurrido decirle a Esquerra que debe desaparecer y no presentarse. No le diríamos nunca eso a Esquerra. Todos son necesarios». En declaraciones a La 1, Colau añadía que en el proyecto todos deben sentirse «reconocidos» y debe ser «ambicioso».

Elisenda Alamany, durante una sesión de fotos con el TOT Barcelona / Jordi Play

Pero el entusiasmo con que Comuns-Sumar, Rufián, Podemos o Izquierda Unida abrazan esta hipotética alianza de izquierdas, ERC, el partido de Rufián, la rechaza en todas partes, al igual que el BNG y EH Bildu, que piensan que no se puede confundir la unidad de acción política con la electoral, según el diputado Oskar Matute. En las elecciones españolas, los republicanos se presentarán con sus siglas. Y en Barcelona también. Para Alamany, la idea de Pisarello no va a ninguna parte. De hecho, ERC quiere recuperar fuerza en Barcelona y Alamany sostiene que esto «no se hace juntando letras y siglas, ni con una ensalada de frutas». A su parecer, la derrota de la izquierda se debe a que hay «algunas izquierdas que han dejado de conectar con sus votantes». «Los proyectos que crecen en Barcelona son los que hablan claro, no los que están hablando hoy si nos repartimos sillas o si juntamos siglas o letras». El último barómetro municipal, presentado a finales de año, situaba a los republicanos como segunda fuerza en intención directa de voto por detrás de Collboni.

La CUP, dispuesta a escuchar a Pisarello

En cambio, la CUP sí escuchará lo que quiera plantear Barcelona en Comú. La formación independentista, sin representación en el Ayuntamiento desde 2019, habla de un aumento preocupante de la extrema derecha, que hay que combatir con «una propuesta conjunta, sólida y clara», y de emergencias sociales y nacionales en la ciudad y el país. Cita la imposibilidad de vivir en la capital de Catalunya y recuerda que desde el verano pasado está abierta a poner su organización, maquinaria y recursos a «un instrumento político que sea una alternativa a la ciudad escaparate que representa Collboni». No se trata solo de recuperar espacios institucionales, sino la capacidad de influir y transformar la ciudad desde la base, con coherencia y valentía. Y en este sentido, la CUP en Barcelona trabaja con organizaciones, colectivos, entidades vecinales, agentes sociales y políticos… para «enfrentar de forma colectiva las próximas elecciones municipales».

Ángel Camacho Hervás, portavoz de la CUP en Barcelona

En cualquier caso, la CUP avisa a Barcelona en Comú que «no se pueden poner bajo un mismo paraguas posiciones y propuestas incompatibles», subraya en referencia al PSC. «En la CUP hablamos de construir alianzas y mayorías sociales en Barcelona que sirvan para defender y garantizar el derecho a vivir dignamente. Hay que organizar un malestar legítimo y generar las herramientas para hacer posible vivir en Barcelona, así como favorecer que vuelvan todos aquellos y aquellas que han tenido que irse. La CUP está abierta a escuchar a todos los que puedan aportar hacia estos objetivos, pero hay que tener claro quién suma y quién no suma hacia esta nueva ciudad. Y el PSC no está entre quienes pueden cumplir estos objetivos», ha valorado al TOT el portavoz de la CUP en Barcelona, Ángel Camacho.

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