El acuerdo entre los Comuns y el Govern de Salvador Illa para los presupuestos de la Generalitat incluye una demanda histórica de los vecinos de Sant Andreu y Nou Barris. El pacto recoge el compromiso explícito de “impulsar” la conexión de las líneas de metro L1 y L3 entre Trinitat Nova y Trinitat Vella, “mejorando la conectividad interna del distrito y la accesibilidad al transporte público”. El escrito, que incorpora esta conexión en un grupo de trece actuaciones prioritarias en materia de movilidad, no especifica plazos ni anticipa partidas económicas. El grupo municipal de Barcelona en Comú interpreta que este pacto “sienta las bases” de una conexión “muy reivindicada entre los vecinos de la zona”. Más adelante, matizan en Sant Jaume, se concretará la propuesta.
A pie de calle, los vecinos esperan los encuentros correspondientes para conocer los detalles, pero confían en que por fin se empiece a mover algo. La conexión del metro es una demanda histórica de un vecindario que ve la Meridiana como una gran barrera urbana y ya ha visto cómo la conexión quedaba relegada a un cajón en dos ocasiones. En junio de 2024, hará aproximadamente un año y medio, cientos de vecinos se unieron en una cadena humana que atravesó los dos barrios, entre estación y estación, para reivindicar la obra.
El tejido vecinal de los dos barrios, separados administrativamente en distritos diferentes, se ha quejado históricamente de la poca accesibilidad. Solo dos pasarelas unen Trinitat Nova con Trinitat Vella, no hay ninguna conexión factible en metro y solo los buses 127 y 60 conectan las dos zonas por un ramal anexo a la ronda de Dalt. Con un nuevo compromiso ahora sobre la mesa, queda por ver cómo se articula y si finalmente se cumple el acuerdo. Así se apunta desde las entidades, que tienen experiencia en pactos frustrados.

El Plan Director de Infraestructuras de la Generalitat –un documento político no vinculante– sostiene que la conexión beneficiaría a unas 9.000 personas y propone hacerla antes de 2030. La Generalitat les había prometido –antes de comprometerse públicamente con los Comuns– tener los documentos previos al proyecto en 2027, pero el tejido vecinal no se fía; asegura que la Generalitat ya se ha echado atrás en otras ocasiones. El Departamento de Interior ha relegado la obra a una segunda fase. Coincidiendo con la llegada del PSC al Palau de la Generalitat, en el verano de 2024, desde el Departamento remarcaban que el proyecto se ejecutará una vez finalice la prolongación de las líneas L9 y L10, la conexión de la L3 entre Zona Universitària y Esplugues y la L4 entre la Pau y la Sagrera.
Medidas en vivienda
El acuerdo entre los Comuns y el PSC también incluye la creación de una empresa mixta, con presencia tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat, para impulsar la regeneración urbana del Besòs y el Maresme y de la Trinitat Vella. “Barcelona debe ser la primera ciudad de Cataluña en prohibir las compras especulativas”, ha manifestado la concejala Gemma Tarafa tras hacerse público el acuerdo al otro lado de Sant Jaume.
El texto también recoge la urgencia de construir un equipamiento para la escuela 30 pasos de la Sagrera –casi una década en barracones– y de mejorar las barandas y los vestuarios del campo de fútbol de la AISS, en Sant Andreu, que es propiedad de la Generalitat y hace veinte años que no ha tenido ninguna obra de mantenimiento.
