La UE Sant Andreu ha decidido tomar la iniciativa y reparar los desperfectos del campo de l’AISS, que acoge habitualmente los entrenamientos y los partidos de su fútbol base. La infraestructura, titularidad de la Generalitat, lleva veinte años sufriendo una falta de mantenimiento crónica y había despertado la preocupación entre las familias. El consejo de administración del Sant Andreu ha aprobado un gasto de 100.000 euros para las actuaciones “más urgentes” y ha establecido contacto con la Generalitat de Catalunya para programar aspectos más estructurales, como la renovación de los vestuarios o de las barandillas del recinto.
Desde el club aseguran que ha costado encontrar “interlocutores” con quienes gestionar las mejoras. Mantienen que la Generalitat alegaba que los terrenos de l’AISS eran una cesión al Ayuntamiento y que chocaban con la misma asunción de responsabilidades desde el otro lado de Sant Jaume. El campo se construyó de forma provisional, a la espera de desbloquear las obras de la estación de la Sagrera, pero el retraso en las obras ha alargado la provisionalidad y fomentado la desinversión.
La situación ha desencadenado en un estado precario que amenaza la integridad física de los jugadores y de los asistentes, apuntan las familias. Cerca de 300 padres y madres del fútbol base se han unido a través de un grupo de WhatsApp y han llevado la situación a la Audiencia Pública de Sant Andreu. “Queremos que el distrito también asuma el liderazgo”, apunta al Tot Barcelona la Anna Vázquez, una de las madres que lidera la protesta. Los equipos de distrito de Junts, ERC y Barcelona en Comú han visitado las instalaciones las últimas semanas y también han elevado quejas a los órganos responsables tanto del Ayuntamiento como del Gobierno de Cataluña.


“Se ha abierto una vía de diálogo y hemos visto que el Sant Andreu se está poniendo. Que haya ahora un inversor [Taito Susuki, el presidente] imagino que ha facilitado las cosas. Han respondido a nuestra demanda y ahora estamos a la espera, pero somos más optimistas que meses atrás”, resume Vázquez. Los últimos temporales de lluvia, insisten las familias, han acabado por degradar del todo una infraestructura con barandillas de hierro oxidado, falta de limpieza y baños en mal estado. El club ya ha cambiado la iluminación y ha contratado un nuevo servicio de limpieza para los vestuarios. Según explica en un comunicado, durante el mes de marzo se repararán los agujeros del césped y se cambiará el tapiz de la zona de calentamiento. También se invertirá en unas nuevas redes protectoras.
El terreno de juego, un “peligro”, según las familias
Las familias han fotografiado agujeros que hay en el terreno de juego, que consideran un “peligro”, y advierten que los jugadores de la escuela tienen que ducharse con agua fría. Un incendio en uno de los controles eléctricos ha reventado la instalación. El agua brota de los baños y para entrar se debe acceder a través de un camino de arena que se inunda cuando llueve. Las familias del fútbol base han pedido revertir también estas cuestiones, a pesar de que asumen que los trámites burocráticos –proyectos y licitaciones– alargarán los plazos. Según el club, se trabaja con la Generalitat para instalar unos vestuarios nuevos y sustituir las barandillas de cara a la próxima temporada.


En el grupo de WhatsApp de familias se habla de actuaciones urgentes. Es más, según Vázquez, hay padres y madres que querrían clausurar la instalación. En todo caso, no es la única en estado precario en el distrito de Sant Andreu. Los usuarios del CEM Casernes también se quejaron en la Audiencia Pública, en el campo de Baró de Viver no hay vestuarios y en Bon Pastor hay pero muy precarios. “El estado de las instalaciones deportivas está muy dejado. En el ámbito político se nos llena la boca del deporte, pero mira después en qué condiciones tienen que jugar los niños”, se queja Vázquez.
