El 17 de junio de 2023 a las 16 h de la tarde, el PP de Barcelona volvía a tener una relevancia política que no tenía desde el año 2011. Entonces, la candidatura de Alberto Fernández Díaz obtenía 9 concejales en el pleno y se convertía en una pieza clave del alcalde Xavier Trias para aprobar presupuestos. Más de una década después, los populares, con 4 concejales, inclinaban una alcaldía. Un pacto entre el PSC, Barcelona en Comú y el PP -una aritmética nunca vista- se formalizaba minutos antes del pleno de investidura que debía dar la vara de alcalde a Xavier Trias con los votos de los republicanos de Ernest Maragall. Los tres partidos hacían alcalde a Jaume Collboni para evitar que el consistorio fuera gobernado por el independentismo, aunque la fotografía del pacto, sobre todo para el PP y el partido de Ada Colau, resultaba estrambótica. Desde el primer momento, el líder del PP, Daniel Sirera, dejó claro que no quería «sillas», y de hecho, solo pedía a Collboni que no diera silla a Ada Colau. Por su parte, la exalcaldesa sí reclamaba un gobierno tripartito con ERC, que el alcalde socialista ha sabido evitar sin ver perjudicada su hoja de ruta en minoría histórica de 10 concejales.
Cuando se ha superado el ecuador de mandato y se pone en marcha la cuenta atrás para el 2027, el PP volverá a confiar en Daniel Sirera. De hecho, el presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo ya le ha hecho el encargo, igual que en 2023, cuando las encuestas situaban al partido fuera del Ayuntamiento. De hecho, Sirera obtuvo 4 concejales y revirtió la imagen que dejaba el partido con dos concejales y Josep Bou al frente. Ahora, en los despachos del PP barcelonés tienen claro que las encuestas municipales dan una visión muy sesgada de su situación. Solo algunos ejemplos: en 2011, Alberto Fernández Díaz consiguió 9 concejales, pero el barómetro les daba una intención de voto del 2,3% y cero concejales. En 2023, nuevamente 0 concejales y un 1,6% de los sufragios.
El PP planteará un plebiscito en Barcelona
Después de haber investido alcalde a Jaume Collboni, los populares pasarán un test en las urnas en 2027 que determinará si son castigados o premiados. En conversación con el TOT, Daniel Sirera saca pecho de aquella decisión: «Nosotros fuimos los responsables de frenar un gobierno separatista de Junts y Esquerra Republicana. Y después de las municipales, en las autonómicas, las españolas y las europeas hemos ganado en Sarrià-Sant Gervasi, el feudo de Xavier Trias, y segunda fuerza en las Corts y en Nou Barris. Por lo tanto, el PP ha crecido en Barcelona desde aquella decisión». Es por eso que Sirera da pistas sobre cómo enfocará el PP el relato de la campaña electoral. Apunta que el partido está en condiciones de sacar votos «en determinadas zonas» tanto a Junts como al PSC, de manera que el 2027 se quiere plantear como una especie de plebiscito: «En las próximas municipales habrá dos modelos y dos candidatos. Collboni y los que le quieran dar apoyo, y el PP. Y yo espero ser el candidato más votado entre los partidos que no apoyan a la izquierda, y creo que estamos en condiciones de ganar a Junts en Barcelona», argumenta Sirera.
De hecho, la propuesta de Sirera es replicar el enfrentamiento que se produce históricamente en el Estado, con un modelo de bipartidismo en el que PP y PSOE se alternan en el poder con alianzas de formaciones minoritarias. Primero, con CiU y PNB como claves aritméticas, después, con el eje independentista, y desde la irrupción de VOX, con dos frentes claramente diferenciados donde los populares solo tienen la opción de pactar con la ultraderecha.

En caso de plantearse esta dualidad, el líder del PP debería buscar el apoyo de formaciones como Junts, VOX y, eventualmente Aliança Catalana, para frenar una investidura de Collboni si PSC, ERC y Barcelona en Comú no suman mayoría absoluta. «En este caso, habrá que preguntar a Junts qué modelo de ciudad quiere, porque yo tendré claras las alianzas si podemos cambiar el modelo de ciudad», recalca el popular. De hecho, Sirera considera que «hay temas en los que podemos ponernos de acuerdo en este bloque», al ser preguntado por la suma de votos de AC y VOX con Junts. En cualquier caso, este hipotético plebiscito dejaría a Junts en la situación compleja: elegir entre dejar vía libre a Collboni -aunque en 2023 le arrebataron la alcaldía en el último minuto- o investir un candidato de la derecha y hacerse la foto con la extrema derecha. Sea como sea, Sirera reconoce que estas elecciones serán «muy complejas», porque la ciudad está muy «fragmentada políticamente».
Para los populares, Barcelona es «clave», un resultado óptimo en la capital del país es precursor de un buen resultado en las elecciones españolas, donde Cataluña -y de Barcelona sale el grueso de diputados al Congreso- tiene un peso determinante para configurar mayorías. Lo saben tanto el PP como el PSOE.

VOX y alianza, ¿una amenaza?
Más allá de competir por arrebatar votos a Junts y al PSC, el líder del PP no ve en VOX «ninguna amenaza real», como tampoco en Aliança Catalana. Daniel Sirera cree que la capital del país «no es una ciudad donde «socialmente» la ultraderecha española pueda tener un gran recorrido. En cambio, considera que el partido de Sílvia Orriols puede captar votantes de Junts, que ganó las elecciones de 2023 con un candidato que proponía un plebiscito con Ada Colau, pero que ahora, a juicio del concejal popular, «tiene un perfil muy desdibujado».
Si nos fijamos en la segunda oleada de 2025 del barómetro municipal, la encuesta mantiene al PSC como la formación más votada por delante de ERC, y señala por primera vez la entrada de Aliança Catalana en la corporación municipal. El partido de Sílvia Orriols lo haría como cuarta fuerza por detrás de Barcelona En Comú y por delante de Junts. PP, VOX y CUP tienen una estimación de voto en esta oleada del 2,4%, 2,3% y 2,1% respectivamente, de manera que quedarían sin representación en el Ayuntamiento de Barcelona por no alcanzar el mínimo del 5% de los sufragios.

