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Numerosos robos de cobre desestabilizan los equipamientos deportivos de Montjuïc

Las instalaciones deportivas, grandes infraestructuras deshabitadas durante la noche, se han convertido en un foco constante de robos por parte de diferentes grupos criminales especializados en la extracción de cobre. Especialmente preocupante es la situación de Montjuïc, una de las áreas más solitarias de la ciudad que sufre esta losa social y logística, pero también económica. Al menos cuatro equipamientos deportivos de la zona –el campo de rugby, la hípica, el béisbol y el atletismo– suman media docena de robos en solo dos años, tal como explican las mismas entidades gestoras al Tot Barcelona. Los Mossos d’Esquadra también confirman que se trata de una práctica recurrente en la zona y hacen referencia a grupos especializados que tienen herramientas y experiencia. 

Fuentes policiales consultadas por este diario detallan que se ha reforzado el patrullaje de agentes de paisano, pero asumen la dificultad de controlar un territorio “muy extenso”. Más allá de las instalaciones deportivas, la policía también vigila de cerca el área del Poble Espanyol, donde han localizado “falsos operarios” que se dedican a “hurtar el cableado de la vía pública”. Sin ir más lejos, esta última semana los Mossos han detenido a un ladrón de cobre que recogía cables en una obra cercana a los FGC. El conjunto de instalaciones deportivas agrega que hay grupos que acceden con maquinaria y que parecen tener estudiada la zona.

Uno de los recintos privados más afectados es el campo de rugby La Foixarda, que solo en 2025 ha sufrido dos robos. Alejandro Estévez, gerente del Barcelona Universitari, el club gestor del campo, habla de una situación “crítica” que hay que “abordar con urgencia”. Alrededor de La Foixarda se concentran habitualmente grupos de personas que hacen botellón y otras actividades ilegales. Los robos, sentencia Estévez, son un ingrediente más de la “degradación” que vive la montaña y “complica la logística” del club. Sin luz ni agua caliente, los equipos tienen que buscar alternativas para entrenar a partir de las 17 horas. Las últimas veces han salvado la situación con un generador, pagado por el club, que ha conseguido mitigar el caos logístico que supone al día siguiente de un robo. 

Diferentes usuarios en la zona de bar y estancia del campo de rugby La Foixarda | Jordi Play

La descripción que hacen en La Foixarda es aplicable al resto de instalaciones. Los ladrones asaltaron por primera vez el Campo Municipal de Béisbol Carlos Pérez de Rozas, ubicado a cinco minutos del Palau Sant Jordi, en el año 2024 y volvieron de nuevo a finales de 2025. El primer robo afectó toda la luz de la instalación, que también dispone de un campo de sóftbol; en el segundo caso, la extracción de cobre impactó solo en la mitad de las torres de luz. En el béisbol han sido temporadas de hasta tres meses sin poder entrenar. “Como empresa responsable de la instalación, si no hay entrenamientos ni partidos dejas de ingresar un dinero”, comenta el gerente Josep Joanela. “El problema de Montjuïc es que está colapsado, si no podemos entrenar aquí no lo podemos hacer en ningún otro lugar normalmente”, insiste. La solución –como mínimo en esta segunda ocasión, en la que había luz en la mitad del campo– ha llegado juntando equipos y reduciendo los entrenamientos a espacios más pequeños. 

Hasta 50.000 euros para cambiar el cableado

La directora del Estadi Municipal d’Atletisme Joan Serrahima, Esther Rodríguez, la tercera damnificada, se ha comprometido a buscar una alternativa que pueda servir para todos los clubes de la zona. “Entre el cambio de cobre y todo aquello que el seguro no quiere cubrir, nos habremos gastado 50.000 euros en dos años”, justifica Rodríguez. “El Ayuntamiento lo sabe. Nos ha dicho que gestionemos entre nosotros qué nos va mejor y que después se lo comentemos. Estamos viendo si sale a cuenta tener seguridad privada, porque son muchos metros cuadrados a cubrir”, resalta. Tienen pendiente pedir presupuestos concretos y abordar las alternativas en una reunión conjunta que aún se tiene que celebrar. No será fácil. “Lo primero que piden muchas compañías es que instales sus cámaras. Nosotros ya tenemos, las pusimos cuando vimos que los robos ocurrían a menudo y no las volveremos a cambiar”, comenta. 

El míting d'atletisme de l'estadi Serrahima, a la muntanya de Montju
El estadio Serrhaima es uno de los principales equipamientos de atletismo de Barcelona | Jordi Play (2020)

Rodríguez no pide –como tampoco lo hace el resto– un policía para cada equipamiento, pero sí que avisa que “hay que revisar los protocolos”. “Tenemos constancia de que hay más presencia de policía nocturna, de patrullas que van de paisano. Y tenemos unos protocolos establecidos con los Mossos d’Esquadra. Pero por ahora no ha sido suficiente. Montjuïc es muy conocido por los botellones y las personas sin hogar y me imagino que se prioriza esta parte, porque al final nosotros somos entidades privadas”, reflexiona la directora de la instalación.

En conversaciones preliminares, de carácter más bien informal, se ha llegado a hablar de contratar a alguien que vaya de instalación en instalación cuando están cerradas, aunque tampoco es seguro que esta solución sea la más efectiva. “Es gente profesional y muy preparada que en 20 minutos parece que tienen suficiente. Que un vigilante rote entre instalaciones quizás no es garantía de nada”, comenta Joanela, del béisbol, prudente antes de la reunión entre equipamientos. Desde el campo de rugby, Estévez añade que se han cometido robos “con policías en la entrada”, lo que explica la experiencia de estos grupos. 

Imatge aèria de Montjuïc | Ajuntament
Imagen aérea del anillo olímpico de Montjuïc | Ajuntament de BCN

Un negocio muy lucrativo

El robo de cobre se ha convertido en uno de los negocios ilegales más lucrativos que hay. Cada año hay 6.000 robos de cobre en Cataluña, dieciséis diarios de media, según el balance hecho por los Mossos d’Esquadra en febrero del año pasado. Se trata de una actividad muy rentable para los infractores, que en poco tiempo pueden llevarse una cantidad de material importante. Unos 100 metros de cobre robado pesa unos 800 kilos; a un precio de unos 8 euros el kilo, estaríamos hablando de unos 6.400 euros. 

En Barcelona, los robos de cobre también han sido famosos en Torre Baró. Los vecinos pedían el enterramiento del cableado eléctrico, entre otros, para evitar quedarse sin luz constantemente a causa de estas infracciones. Incluso han visto personas llevándose tramos de cable que hacía menos de una hora que habían sido repuestos, explican desde el barrio. Rodalies es otro punto de robos importante en el país. En los últimos 15 años se han detectado un millar de extracciones, a veces, como ocurrió durante la última jornada electoral de 2024, afectando hasta a 100.000 usuarios de la red. 

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