El Ayuntamiento de Barcelona ha adquirido un centenar de pisos, mayormente repartidos en tres fincas enteras, pero también en inmuebles aislados; ha comprado tres solares y se ha hecho con un edificio de la Vía Layetana. Este es el balance en materia de vivienda que ha hecho del año pasado el ejecutivo de Jaume Collboni este viernes. Una serie de adquisiciones con las que el Ayuntamiento confía sumar, entre nuevas adquisiciones y futuras construcciones, un total de 296 pisos en la ciudad de Barcelona.
Entre las viviendas adquiridas aparecen los 26 inmuebles de la Casa Orsola, comprados a medias con la Fundació Hàbitat 3 después de las numerosas protestas contra los desalojos que había previstos. También hay una cuarentena más adquiridos a la inmobiliaria Building Center, propiedad de CaixaBank, ha apuntado el consistorio. Para todas estas operaciones se han destinado un total de 21,71 millones de euros, según las cifras desglosadas por el mismo ejecutivo.
Respecto a los solares, el Ayuntamiento ha adquirido un terreno hasta ahora de la Sareb en la calle de Escolapi Càncer, en el barrio de Torre Baró, por 1,8 millones de euros. También ha comprado un tercio de un solar de la calle de Roc Boronat, en el Poblenou, por un millón. Finalmente, ha ampliado unos terrenos que tenía en la calle de Juan de Seda, en el barrio de Sants, para poder triplicar la capacidad de construcción, de 26 a 70 viviendas, según sus cálculos.

La preocupación por la vivienda escala
El ejecutivo de Collboni habla de “inversión récord” y de “aceleración de las políticas de vivienda”, justo cuando los barceloneses sitúan la crisis de la vivienda como principal preocupación mencionada en el barómetro después de años en que la inseguridad y la limpieza monopolizaban las dos primeras posiciones. El 32% de los ciudadanos dicen ahora que la vivienda es el problema principal de la ciudad. En estos momentos, el parque público de vivienda de Barcelona dispone de 13.000 pisos.
Todo esto, en un mandato en que el ejecutivo ha fortalecido la normativa de tanteo y retracto y ha fracasado en el intento de revisar la ordenanza que obliga a las promotoras privadas a destinar un 30% de las construcciones y grandes reformas a vivienda pública. Una fórmula impulsada por el ejecutivo de Colau, con el apoyo también del mismo Collboni y CIU, pero que no “ha dado los resultados esperados”, según el ahora alcalde. Junts pedía incluir una rebaja del IBI en las negociaciones y los Comunes han acusado a Collboni de querer desvirtuar el sentido original de la norma. Por ahora, todo continúa igual.
