Luz verde del Ayuntamiento de Barcelona para soterrar el cableado de las estufas eléctricas instaladas en las terrazas de los bares y restaurantes de la capital catalana. Tras meses de tiras y aflojas entre el consistorio y el Gremio de Restauración, que urgía a que se otorgaran los permisos para realizar las obras, una instrucción de la gerencia municipal del 5 de enero, publicada en la Gaseta Municipal, autoriza y detalla el procedimiento técnico que los restauradores deberán seguir para realizar la acometida. Tal como recoge el texto, la potencia eléctrica que requieren las estufas hace que sea «inviable» que puedan funcionar mediante baterías autónomas o conectarse mediante cableado aéreo. Desde el 1 de enero de 2025, las estufas de gas están prohibidas en Barcelona. Las eléctricas están autorizadas, con un límite de potencia de 150 W/m², entre el 1 de noviembre y el 30 de abril de cada año.
La instrucción municipal afecta tanto a los negocios que ya tengan estufas, pero no dispongan de acometida, como a aquellos establecimientos que quieran ponerlas. Fuentes municipales estiman que los afectados serán un 17% de locales de restauración con terraza en la ciudad que actualmente tienen solicitada una licencia para tener un sistema de calefacción. Aunque no concreta cifras de negocios que tendrán que hacer obras, el Gremio discrepa del porcentaje dado por el consistorio, ya que para instalar una estufa no hacía falta pedir un permiso, asegura.

Los restauradores valoran muy positivamente el hecho de que el Ayuntamiento «haya publicado la instrucción donde se establece el procedimiento que habrá que seguir para soterrar el cableado eléctrico que debe alimentar las estufas de las terrazas». Según el Gremio, se trata «de un avance indiscutible» que no se hubiera producido si el Gremio no lo hubiera reclamado insistentemente. El Gremio, que preside Núria Solà y dirige Roger Pallarols, sostiene que ha sido necesario «vencer muchas resistencias en el seno del consistorio» para cerrar un acuerdo. «La estufa es un elemento que forma parte de las terrazas. Es el propio cliente quien la demanda», ha valorado el Gremio al TOT Barcelona. Los costos de la instalación correrán a cargo de cada restaurador, ya que el Ayuntamiento no dará subvenciones.
Criterios homogéneos en toda la ciudad
Desde el área de Promoción Económica y Comercio, encabezada por la teniente de alcaldía Raquel Gil, subrayan que el último año se ha trabajado con el sector para mejorar los procesos para que los establecimientos de restauración de la ciudad que opten por tener estufas puedan instalar acometidas eléctricas. Y se ha hecho para establecer criterios homogéneos en toda la ciudad, a través de un «procedimiento administrativo ágil», para que las terrazas puedan contar con instalaciones eléctricas seguras y teniendo en cuenta también el paisaje urbano.

Denegación de permisos, según el Gremio
El pasado octubre, el Gremio mostró su malestar por las muchas trabas que el Ayuntamiento ponía para soterrar el cableado de las estufas y aseguró que ningún empresario había conseguido el permiso para realizar las obras, tanto si lo solicitaba individualmente como si lo hacía la patronal del sector. En aquel momento, la entidad dijo que el consistorio dejaba a los restauradores en un «callejón sin salida» y planteó que durante el invierno de este año se pudieran seguir utilizando excepcionalmente estufas de gas. Pero el Ayuntamiento respondió que no contemplaba ninguna moratoria.
De hecho, a pesar de la prohibición de utilizar estufas de gas, todavía hay bares y restauradores que las tienen. Según datos municipales facilitados al TOT, entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2025, se realizaron 634 inspecciones a terrazas de Barcelona, y en 47 emplazamientos los servicios municipales detectaron estufas de gas. En todos los casos se abrieron los procedimientos sancionadores correspondientes. Por distritos, el Eixample (22) y Ciutat Vella (17) fueron los territorios donde se localizaron más aparatos de gas. En les Corts se multó a cuatro locales, y en Sants-Montjuïc y Sarrià-Sant Gervasi, dos en cada distrito. La Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB) cree que las inspecciones que se realizan son irrisorias, ya que no se alcanza ni el 10% de las licencias actuales.

Modificación de la licencia de terraza
La instrucción municipal del 5 de enero concreta los criterios de actuación para realizar la acometida del cableado de las estufas eléctricas a través de «una tramitación coordinada» de la modificación de la licencia de terraza y de la licencia de obras «de soterramiento en el dominio público municipal». El permiso quedará condicionado a que la solicitud de la licencia incluya el trazado, las características de la instalación, la forma y el plazo de ejecución, así como la reposición de los elementos urbanísticos afectados. A su vez, la solicitud deberá ir acompañada de un informe sobre la viabilidad de la instalación y un plano con la ubicación de la estufa eléctrica.
Vetos al soterramiento del cableado
No siempre será posible soterrar el cableado. Será el caso si el cableado debe cruzar un parterre con vegetación, cuando las reformas afecten un pavimento protegido o en el caso de que la profundidad de la canalización sea inferior a los 60 centímetros. También cuando el lugar donde se quiera realizar la acometida esté afectado por algún proyecto municipal o si la zona se encuentra en periodo de garantía porque se ha renovado el pavimento o la acera, entre otros supuestos.

Según el Gremio, la instrucción del Ayuntamiento indica la documentación que el restaurador deberá presentar, así como los diferentes permisos o validaciones que deberá obtener y sin los cuales el soterramiento no se podrá llevar a cabo. «Ahora toca pasar de la teoría a la práctica», subraya la patronal, a la que le preocupa que «el grueso de las solicitudes se pueda llegar a denegar por motivos presuntamente técnicos», como ha pasado con otros procesos en años anteriores.
La resolución del Ayuntamiento también deja claro que el titular de la terraza «es el responsable del mantenimiento, la reparación y la reposición del enchufe empotrado y del mantenimiento y reparación de la infraestructura soterrada». Y si una terraza cierra, el titular del bar o restaurante será también quien deberá desmantelar la instalación y dejar la vía pública como estaba antes de hacer las obras.

El síndico pide prohibir las estufas eléctricas
En 2018, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó la ordenanza que prohibía las estufas de gas y se fijaban siete años para eliminarlas de las terrazas de la ciudad, hasta el 1 de enero del año pasado. El síndico de agravios de Barcelona, David Bondia, cree que se debería dar un paso más y prohibir las eléctricas porque también contaminan. En mayo de 2025, Bondia advertía que «las estufas eléctricas, ahora permitidas, tienen un impacto final en emisiones globales superior a las de butano o propano, según un informe de la Agencia de Energía de Barcelona (AEB)». La Sindicatura también pedía al consistorio que analizara «la posible contradicción en el ámbito energético y los compromisos medioambientales que supone calentar los espacios públicos con aparatos calefactores, aunque sean eléctricos». La FAVB se posicionó en la misma línea que el síndico.
La postura del síndico puso en pie de guerra a los restauradores. El Gremio lamentó la resolución del defensor de la ciudadanía de Barcelona ante el Ayuntamiento y la calificó de «fuera de lugar». La patronal del sector de la restauración recordó que las actuaciones del síndico se limitan a “supervisar las actividades de la administración municipal” e “investigar” las quejas de la ciudadanía por “excesos” que pueda cometer el consistorio. «El síndico de agravios no está llamado a participar del debate político como lo hacen, por ejemplo, los grupos municipales».

