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D’anells per als peus a collarets XL: las joyas maximalistas que nadie esperaba y ahora dominan

El minimalismo ha sido el rey de nuestras joyerías durante demasiado tiempo. Una estética de «menos es más» que, sinceramente, ya empezaba a aburrir. Pero ahora todo ha cambiado, y el mundo de la joyería parece decidido a abandonar esta contención para apostar por piezas con mucha más presencia.

De un día para otro, las alfombras rojas y nuestros feeds se han llenado de piezas que hacen girar la cabeza. No hablamos de complementos sutiles, sino de auténticas declaraciones de intenciones capaces de transformar completamente un look con un solo elemento. Algo radicalmente diferente ha llegado y promete reescribir las reglas del estilo, liberando nuestro bolsillo de la monotonía y llenándolo de nuevas oportunidades.

Las joyas maximalistas ya están aquí. Han llegado para quedarse y su ascenso imparable es ya una realidad que nadie puede ignorar. Este es su secreto: no buscan pasar desapercibidas, sino convertirse en el centro de la atención y dar personalidad incluso a los conjuntos más sencillos.

La icónica Zendaya fue una de las primeras en dar el paso. Lució unos pendientes en forma de disco gigantes de Barron, hechos con oro de 18 quilates y diamantes. Estos diseños eran creaciones únicas, hechas a partir de discos antiguos del primer milenio a.C. procedentes de Irán, un auténtico tesoro arqueológico reinterpretado para la era moderna.

Su gesto era un claro homenaje a “L’Odissea”, su nueva película. Una prueba de que el «method dressing» puede ir mucho más allá del vestido y llegar hasta lo más íntimo del joyero. La misma semana, la actriz Alexa Demie siguió sus pasos y añadió unos largos colgantes con aplicación floral a un vestido de Chanel sin más adornos. La tendencia estaba servida.

Es la revolución del joyero, una invasión que ahora todo el mundo quiere llevar. Un antídoto definitivo contra los estilismos más sencillos y una oportunidad perfecta para recuperar el placer de llevar piezas que no tienen ninguna intención de pasar desapercibidas.

El fin de la contención: cuando menos es menos

Esta tendencia no parece una moda pasajera. Es una respuesta directa a la uniformidad que ha dominado el mundo de la moda durante los últimos años. La discreción ha desaparecido a la hora de elegir joyas y ahora buscamos piezas con una personalidad abrumadora, capaces de hablar por sí solas sin necesidad de gritar.

Los colgantes de bolas grandes han sido el éxito de ventas de este verano. Son imponentes, pero a la vez sorprendentemente versátiles, lo que permite incorporarlos tanto a estilismos cotidianos como a propuestas mucho más elaboradas. Los brazaletes inspirados en el emblemático modelo de Elsa Peretti para Tiffany & Co. también están siendo referenciados y copiados por decenas de marcas. Un auténtico fenómeno que confirma el cambio de paradigma.

Incluso los anillos colosales ya no se llevan solo en las manos. Ahora adornan también los dedos de los pies, desafiando cualquier norma establecida. La firma española Simuero ha tenido un éxito rotundo con su colección de «toe rings», unos anillos para los pies que se convirtieron en el lanzamiento más exitoso de la marca hasta ahora.

Nos habría parecido imposible hace poco, pero la demanda fue tan brutal que lanzaron una segunda remesa. Una auténtica gesta en el sector de la joyería y una muestra de que esta nueva manera de entender los complementos no es solo una ocurrencia de pasarela, sino que también está encontrando respuesta entre las consumidoras.

La colaboración entre Havaianas y TwoJeys también incluye anillos para los pies. Su segunda colaboración ya salió con tres nuevos modelos de esta pieza imprescindible. En el lujo, la campaña de Celine para esta temporada también generó ruido en las redes sociales, especialmente por una imagen que mostraba un primer plano de pies llenos de anillos. La tendencia estaba clara.

Materiales insospechados y nuevas reglas del juego

Las nuevas generaciones mezclan sin complejos. El oro con la plata y los colgantes superpuestos, como los de Sita Nevado, ya no son ningún error de protocolo. La combinación de materiales, formas y volúmenes se ha convertido precisamente en una de las claves de este nuevo maximalismo.

Los pendientes desparejados o de diferentes longitudes son ahora la norma y los anillos se llevan en todos los dedos, incluido el meñique con los «pinky rings» de Alhaja. También hay pendientes que recorren toda la oreja, como las propuestas atrevidas de Susmie’s, una firma que nació con el maximalismo hace cinco años y que ya ha saltado al «ready to wear».

La joyería ya no es un simple complemento, sino una extensión del cuerpo. Sach anima a adornarlo con cinturones, casquetes y bodies joya, convirtiendo el propio cuerpo en una superficie más sobre la cual experimentar. Es la solución para una expresión total, sin las limitaciones que durante años han impuesto las normas más tradicionales.

Incluso las tobillleras se actualizan, como las pulseras para los pies de la valenciana Les Beads. Una de sus piezas la ha lucido ni más ni menos que Bella Hadid este verano, demostrando que estos accesorios también pueden ocupar un lugar protagonista en los estilismos más sofisticados.

Esto rompe con la idea errónea de que la discreción equivale a buen gusto. Desde Simuero, lo resumen así: «A veces, se confunde discreción con buen gusto y eso sí que nos parece un error». Una reflexión que encaja perfectamente con esta nueva etapa de la joyería, en la que atreverse no implica necesariamente perder elegancia.

Y añaden: «Creemos que una pieza puede ser grande y sutil al mismo tiempo, todo depende de la forma, el acabado y cómo se lleva. La joyería que más nos interesa es la que genera una conversación sin necesidad de gritar». Una filosofía que explica por qué el maximalismo no consiste simplemente en llevar piezas más grandes, sino en encontrar nuevas formas de expresión.

El vidrio ahora convive con los metales de siempre y cautiva a aquellas personas que buscan un toque artesanal y moderno. Boira Glass, por ejemplo, crea pulseras, colgantes y anillos con vidrio borosilicato. Este material garantiza que cada pieza sea única, como si fuera agua modelada con la magia de la artesanía. Una auténtica joya que desafía la convención.

La ceramista Covadonga Ferrer de Boira Glass, que perdió su taller en la DANA de 2024, resume bien la situación: «No solo está en auge el maximalismo, sino también los accesorios con materiales no convencionales«. La tendencia, por tanto, no solo afecta al tamaño o la cantidad de joyas, sino también a los materiales con los que se crean.

La cerámica también ha encontrado su lugar. Cashfana lleva desde 2020 creando piezas con inspiración animal en cerámica italiana, un material que ofrece infinitas posibilidades de color y acabados. El resultado son piezas muy alejadas de la joyería convencional y perfectamente alineadas con esta necesidad de buscar objetos diferentes, personales y con carácter.

No te quedes atrás: tu joyero reclama un cambio

Las pasarelas ya han hablado. Givenchy, Miu Miu, Valentino, Saint Laurent, Chanel y Nina Ricci han mostrado la dirección definitiva que está tomando la joyería. Los pendientes escultóricos, los colgantes grandilocuentes, las incrustaciones joya en gorros y zapatos y los medallones gigantes dominan las colecciones de otoño-invierno.

Este nuevo estilo es inminente y ya ha dejado de ser una tendencia exclusiva de las pasarelas. Las piezas más atrevidas están llegando a las marcas y a las calles, mientras las consumidoras experimentan con combinaciones que hasta hace poco podían parecer excesivas.

El maximalismo no es una opción más, sino que se presenta como la nueva realidad de nuestro joyero. Y también es una oportunidad perfecta para diferenciarte en un mundo donde parece que todos vestimos igual. Una sola pieza puede ser suficiente para transformar completamente un estilismo y convertir un conjunto sencillo en una declaración de personalidad.

Ahora que sabes el secreto mejor guardado de la moda, tu estilo no volverá a ser el mismo. La joyería es la herramienta definitiva para expresar quién eres sin decir ni una palabra, ya sea con una pieza monumental, una combinación inesperada de materiales o un accesorio situado en un lugar que hasta ahora parecía imposible.

¿Estás listo para dar el paso hacia la revolución maximalista?

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