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La ciencia corrige a Einstein: un fotón de 300 TeV demuestra que su «imposible» era matizable

¿Creías que lo sabías todo sobre el universo? La física, esa disciplina tan sólida, a veces nos envía señales que hacen tambalear los cimientos. Hay un secreto cósmico que ha desafiado a la mente más brillante de la historia.

Un hallazgo reciente ha puesto en duda una de las leyes más imprescindibles de la naturaleza. Hablamos de principios establecidos desde hace más de un siglo. Nuestro conocimiento del cosmos puede no ser tan completo como imaginábamos. (Sí, nosotros también estamos alucinando).

Cuando el cosmos rompe las reglas

Hace pocos años, el observatorio Carpet, en Baksán, captó una señal única. Era una explosión de rayos gamma, catalogada como GRB 221009A y conocida popularmente como BOAT. La mayoría de sus componentes eran usuales, pero un fotón en concreto captó toda la atención.

Este fotón tenía una energía de 300 TeV. Es la más alta registrada jamás en un fotón proveniente de un estallido de rayos gamma. Viajó unos 2.000 millones de años luz hasta nuestro planeta. Lo realmente extraño es que haya llegado entero.

Las teorías desarrolladas por Albert Einstein en 1905 deberían haber provocado su desintegración en el camino. La invariancia de Lorentz, piedra angular de la Teoría de la Relatividad, dice que la velocidad de la luz es la misma para todos. Esto implica que el espacio y el tiempo se deforman. También establece un límite de velocidad cósmico.

El viaje de este fotón era, teóricamente, un «imposible» según nuestras leyes. Un reto abierto a la física.

Normalmente, un fotón con esta energía tan extrema no podría llegar desde tan lejos. ¿Por qué? Porque interactuaría con la radiación de fondo de microondas. Esta radiación es un remanente de luz del Big Bang. Sus fotones chocarían con nuestro fotón energético y lo desintegrarían.

Imaginen una flecha enorme atravesando un bosque inmenso con árboles muy juntos. Es imposible que llegue al final sin clavarse. Por eso, la supervivencia de este fotón de 300 TeV era un misterio. Un auténtico desafío para la ciencia moderna.

La solución que reescribe la física

Desde el descubrimiento de la explosión BOAT, los científicos han buscado una solución. Una de las hipótesis iniciales sugería que el fotón podría haberse convertido temporalmente en una partícula axiónica (ALPs). Así, evitaría la interacción con la radiación de fondo. Después, volvería a su estado normal al llegar a la Vía Láctea.

Pero hay un problema. Este proceso solo es factible para fotones de pocas decenas de teraelectronvoltios. Con 300 TeV, la hipótesis de las ALPs no es suficiente. La flecha, incluso convertida en una mota de polvo, no podría ser tan grande.

La solución definitiva ha llegado de la mano de un grupo de científicos italianos. Su hipótesis es revolucionaria. Sugieren que las leyes de la física, las de Einstein, podrían variar ligeramente a energías extremadamente altas. (Un matiz crucial, no un error).

Esto implicaría que la velocidad de la luz no siempre sería exactamente la misma para todos. A energías inmensas, podría haber un cambio minúsculo. Pero lo suficientemente significativo para alterar el umbral matemático que determina si dos fotones se desintegran al chocar. Los «árboles» se volverían atravesables.

Un retraso que lo cambia todo

Según esta nueva visión, la radiación de fondo de microondas continuaría existiendo. Pero no sería lo suficientemente potente para aniquilar el fotón. Sería como si los árboles del bosque se volvieran permeables. La flecha podría pasar, pero con una ligera resistencia.

Y aquí viene la prueba más sorprendente: este fotón superenergético llegó al detector de Carpet una hora más tarde que el resto. ¡Una hora! Este retraso es exactamente lo que predice la nueva teoría. Es como si la flecha, al tener que atravesar los troncos «permeables», se ralentizara un poco.

Esto no significa que la Teoría de la Relatividad de Einstein sea incorrecta. Ha sido probada y confirmada de mil maneras diferentes. Pero nos muestra una grieta. A energías inmensas, mucho más altas que las que podemos generar en un acelerador de partículas, quizás las reglas del juego cambian ligeramente. Einstein, el genio, se quedó un poco corto en este aspecto concreto. (Nos hemos ganado esta excepción, ¿verdad?).

Este descubrimiento rompe paradigmas. Nos abre una ventana a una comprensión mucho más profunda del universo. Las implicaciones para la física de altas energías son gigantescas. Un nuevo campo de investigación acaba de abrirse ante nuestros ojos.

Preparémonos. El cosmos tiene muchos más secretos por revelar. Y quizás las reglas que creemos definitivas solo son el principio.

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