El verano está aquí, y con él, una amenaza que cada año nos pone contra las cuerdas: los incendios forestales. Una realidad que nos golpea, que destruye nuestros bosques y pone en riesgo nuestra seguridad.
El calor extremo no perdona. Mientras el termómetro marcaba los 33 grados a la sombra y el peligro de incendios se disparaba al máximo, la sensación de vulnerabilidad era palpable. (¿Quién no siente un escalofrío en la espalda?).
El secreto escondido bajo cuatro patas
La Península Ibérica se ha convertido en un auténtico polvorín. El abandono de tierras, la baja rentabilidad agrícola o maderera, todo esto ha dejado cientos de hectáreas sin actividad. Biomasa acumulada: el combustible perfecto para la catástrofe.
Pero un hombre, un agrónomo de Caldes de Montbui, no se ha quedado de brazos cruzados. Después de 40 años de obsesión, Enric Ullar ha revelado una solución definitiva que podría cambiarlo todo. Un método tan simple como ingenioso, que está dando la vuelta al mundo.
En mi finca, donde antes crecían los matorrales, hoy pastan las vacas con GPS. El resultado es evidente.
La historia de una revolución silenciosa
Enric Ullar, descendiente de la familia Prat y el vigésimo propietario de una finca con 150 hectáreas a menos de 40 kilómetros de Barcelona, vivió en primera persona el trauma de un incendio. Fue hace cuatro décadas, cuando se quemó parte de su propiedad, y la impresión fue tan profunda que marcó su camino.
Estudió Ciencias Agrarias, pero su mente no podía olvidar aquella imagen. Su pensamiento era claro: para tener menos incendios, había que limpiar el bosque. Pero, ¿cómo hacerlo sin un coste brutal de energía y dinero?
La respuesta no era obvia. Las cabras limpian mucho, pero necesitan atención diaria o cercados carísimos. Las ovejas pastan bien, pero no se aventuran en bosques densos. Así fue como llegó a la opción que nadie esperaba: la vaca.
Apostó por las tudancas, una raza rústica, delgada, acostumbrada a zonas montañosas y que no requiere ordeño. Su objetivo: que pastaran hasta eliminar la biomasa. Una solución que ya hacía años que funcionaba con éxito en su finca, llamada Prat de Dalt.
La tecnología que lo cambia todo
El verdadero salto cuántico llegó en enero de 2026. Ullar incorporó la tecnología de un sistema noruego llamado Nofence. Desde su tablet, ahora puede marcar el cercado virtual en el mapa, indicando exactamente dónde deben pastar las vacas durante un mes.
Cada animal lleva un collar con GPS. Cuando se acercan al límite virtual, un «pitido» las avisa, como los coches al dar marcha atrás. Si lo cruzan, reciben una leve descarga eléctrica que las redirige. No es estresante, es una corrección de comportamiento rápida y eficaz. En pocos días, las vacas aprenden a respetar el cercado.
Estos collares tienen una batería de 8 a 12 meses, que se carga con paneles solares. Además, utilizan GPS por satélite y envían alertas al móvil si un animal sale de la zona, recibe descargas o no se mueve. La prevención ahora es inteligente, digital y eficiente.
El 99% de las veces, el animal no llega ni a recibir la descarga. Con la señal sonora, ya se gira. Así funciona el condicionamiento del comportamiento.
El beneficio estrella: interrumpir la escala de fuego
La función principal de este sistema es reducir drásticamente la biomasa a menos de 1,5 metros de altura. Esto es crucial. Ullar lo define como «interrumpir la escala de fuego«.
Cuando las llamas no pueden subir desde los matorrales a las copas de los árboles, pierden su capacidad de propagación descontrolada. Se vuelven controlables. Es la diferencia entre un fuego que arrasa sin freno y uno que los bomberos pueden detener.
Esta fórmula no solo ha protegido la finca de Enric, sino que la ha convertido en un modelo a seguir. Mientras muchos vecinos abandonaban sus tierras, sin otra opción, aumentando el riesgo en la zona, Ullar mantenía sus tareas de prevención al día.
Una tendencia imparable: la silvopastura inteligente
Esta idea ya no es exclusiva de Caldes de Montbui. El cercado virtual se está implementando en varios puntos de España. Guadalajara, Navarra, Álava, Palencia, Zamora, entre otros, ya ofrecen subvenciones a los ganaderos.
El costo de cada collar, unos 350 euros, es una inversión mínima ante la magnitud del problema. La silvopastura inteligente emerge como una solución imprescindible a la necesaria gestión del territorio que tanto nos preocupa.
Martí Boada, ex asesor científico de la Unesco, ya lo explicó claramente: «Cada metro cuadrado de campo abandonado al cabo de un tiempo es un bosque, que crece. Crece verticalmente entre cuatro y cinco toneladas por hectárea». Más combustible a disposición.
Julián Torres, responsable de Nofence España, subraya: «La tecnología permite tener animales pastando en zonas donde de otra manera no sería posible. En campos grandes, marcando parcelas; en pequeños, optimizando el forraje disponible».
Un ejemplo claro: Ullar «prestó» sus vacas a su vecino, Aleix, durante 15 días. El resultado, en un terreno antes cubierto de matorrales, fue increíble. El apetito de las vacas había reducido drásticamente el riesgo de ignición.
El cambio es ahora
Aún es pronto para saber si esta herramienta será la solución definitiva a gran escala para toda la Península Ibérica. Pero los resultados en la finca de Ullar son la prueba irrefutable de que funciona. (Nosotros no tenemos ninguna duda).
Nuestros bosques, nuestra naturaleza, nuestra seguridad. Todo depende de soluciones innovadoras como esta. Estamos ante una oportunidad de ahorro y de prevención que no podemos dejar escapar.
Alguien tenía que hacerlo, ¿no crees?
