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Les 3 joyas de Gaudí que los Güell hicieron posibles: un parque, una cripta y bodegas con forma de dragón

Todo el mundo conoce al Gaudí de las postales. La Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló. Parecen obras sin ningún secreto, ya totalmente desveladas. Pero hay un Gaudí que muchos aún no han descubierto.

Un genio escondido detrás de las obras más famosas. Un maestro que, sin el apoyo de una familia clave, quizás hoy no sería lo que es. Estamos hablando de tres joyas imprescindibles que los Güell hicieron posibles, y que transformarán tu visión del gran arquitecto.

El universo de Gaudí es mucho más profundo de lo que parece. Sin Eusebi Güell, un industrial catalán con una fortuna forjada en el sector textil y colonial, la mitad de su obra podría haber quedado en el olvido. Él fue el financiador secreto de los proyectos más arriesgados. El que permitió la magia.

El Park Güell: La visita obligada con historia oculta

El Park Güell es la gran obra que sirve de nexo. Inicialmente, la idea era una urbanización de lujo para familias adineradas, inspirada en los parques residenciales británicos. Pero el destino quiso que se transformara en un inmenso jardín privado.

Hoy en día, este parque es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su arquitectura sorprende con colores y formas. Pero para entender de verdad al Gaudí menos conocido, debemos mirar un poco más allá. Dejar las multitudes por un momento.

Me doy cuenta de que el verdadero genio se encuentra a menudo fuera de los focos principales, en aquellas obras menos fotografiadas pero igualmente impresionantes. Es aquí donde la historia cobra vida.

La Cripta de la Colonia Güell: El Embrión de la Sagrada Familia

La Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, es una de esas revelaciones. Nacida en 1890, cuando Eusebi Güell decidió alejar su fábrica textil de la ciudad, el proyecto era ambicioso. Un núcleo urbano completo, con viviendas, hospital, escuelas y comercios para los trabajadores.

Fue en este contexto que Güell encargó a Gaudí la construcción de la gran iglesia de la colonia. El arquitecto inició el proyecto en 1898, pero las obras no comenzaron hasta 1908. Una década de investigación intensa, (sí, eso es pensar a largo plazo).

Durante esos años, Gaudí desarrolló uno de los métodos más originales de la historia de la arquitectura. Creó una maqueta polifunicular. Cuerdas y pequeños sacos llenos de perdigones colgados del techo. Esto le permitió calcular la forma exacta de arcos y bóvedas. Sin errores.

Esta maqueta fue clave. Si se hubiera completado, habría sido una maqueta monumental de la Sagrada Familia. Un auténtico laboratorio de ideas que hoy todavía nos deja boquiabiertos. (Nos impresiona la inventiva de este hombre).

Lamentablemente, la familia Güell decidió en 1914 detener la financiación. ¿Los motivos? No están documentados. Solo se completó la capilla inferior, conocida como la cripta. Fue consagrada el 3 de noviembre de 1915.

Hoy, esta obra es una de las más admiradas de Gaudí. Es parte de los siete edificios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Antes, en 1990, ya había sido declarada Bien de Interés Cultural. Una joya que no te puedes perder.

Las Bodegas Güell: un dragón acostado en el Garraf

El otro tesoro oculto son las Bodegas Güell. Este singular edificio también fue un encargo de Eusebi Güell, quien en 1874 había adquirido una finca de 825 hectáreas en el Garraf. Su intención era clara: cultivar viñas y producir vino.

Inicialmente, Gaudí debía diseñar un pabellón de caza. Pero esa idea nunca se construyó. Años después, el arquitecto recibió un nuevo encargo: unas bodegas. ¿El resultado? Una de sus obras más icónicas, aunque todavía es una gran desconocida.

La bodega del Garraf tiene una forma que recuerda poderosamente a una criatura acostada. Construida con piedra, ladrillo y hierro forjado, su aspecto evoca un castillo medieval. Un prisma triangular con una cubierta a dos aguas, como una tienda de campaña. Un diseño definitivo.

Si ponemos un poco de imaginación, desde ciertos ángulos, realmente parece el lomo escamado de un animal de fantasía. Un dragón entre las rocas. (Nosotros lo vimos de inmediato). Una conexión con la naturaleza que solo Gaudí sabía crear.

Este complejo también fue declarado Bien de Interés Cultural. Durante décadas, funcionó como restaurante. Actualmente, permanece cerrado al público. Pero su exterior se puede contemplar igualmente. Es una experiencia que te transporta a otro tiempo.

Visitar la Colonia Güell y el Garraf en un mismo día es totalmente factible desde Barcelona. La colonia es accesible en tren con los Ferrocarriles de la Generalitat. Para ir al Garraf, necesitarás coche o autobús.

Lo que une ambos lugares, más allá del apellido familiar, es la sensación de estar ante un Gaudí diferente. Menos fotografiado, menos abarrotado de gente, pero igualmente impresionante. Es una oportunidad única para conectar con la esencia más pura del arquitecto. Una solución al turismo de masas.

No dejes pasar la oportunidad de descubrir estos secretos. Estos lugares nos recuerdan que siempre hay más allá de lo obvio. Dejar que estas obras pasen desapercibidas sería un error irreparable. Nosotros lo tenemos claro: la dopamina informativa aquí es pura.

Ya lo ves. La próxima vez que pienses en Gaudí, recuerda que hay un mundo entero de sorpresas ocultas esperándote. ¿Cuál de estas joyas serás el primero en explorar?

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