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El «primer oficio» de la humanidad? Restos de madera de 40,000 años en un yacimiento de Barcelona

Durante décadas, nuestra comprensión de los neandertales se ha construido sobre un legado fragmentado: huesos, dientes y herramientas de piedra. Estos vestigios, resistentes al paso del tiempo, han sido los únicos testigos de su existencia, dejando un vacío inmenso en la imagen que teníamos de ellos. Pero, ¿qué pasaría si una parte fundamental de su vida, la que usaban cada día, se hubiera volatilizado por nuestra incapacidad de encontrarla?

¿Y si te dijera que todo lo que creíamos saber sobre sus habilidades manuales estaba incompleto, escondido bajo una capa de olvido geológico? Un descubrimiento sin precedentes en Cataluña está a punto de reescribir esta historia, revelando un secreto oculto durante milenios.

La revelación definitiva que cambia la historia

Después de cuarenta años de excavaciones metódicas en el Abric Romaní de Capellades (Barcelona), un equipo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) ha encontrado la prueba definitiva: 597 restos de madera. Sí, madera, un material que raramente sobrevive 40,000 años, ha aparecido de manera masiva, ofreciendo una visión completamente nueva de lo que hacían nuestros primos prehistóricos.

Estos hallazgos, que datan de ocupaciones entre 62,000 y 40,000 años atrás, incluyen 13 piezas identificadas como objetos fabricados o utilizados directamente por los neandertales. No estamos hablando de simples fragmentos; aquí hay dos lanzas (una de 2.45 m y otra de 1.99 m), posibles bandejas, componentes estructurales e incluso un objeto con forma de maza. El resto son troncos y ramas que nos cuentan cómo gestionaban la leña.

Creer que los neandertales solo trabajaban la piedra es como decir que los humanos modernos solo usamos el móvil. La madera era omnipresente en su vida cotidiana, y ahora finalmente tenemos pruebas irrefutables.

El truco oculto tras su conservación: el «carpintero» neandertal

La gran pregunta es evidente: ¿cómo ha podido aguantar la madera tanto tiempo? El truco es tan natural como sorprendente. Estas piezas se conservaron gracias al agua rica en carbonato de calcio que las cubrió. Cuando la madera se descompuso, dejó un molde de piedra perfectamente conservado, tan preciso que incluso mantiene rasgos de la estructura interna del tejido vegetal. Esto es, sencillamente, increíble (y sí, nosotros también alucinamos).

Este descubrimiento no es una simple anécdota. Permite tener una visión mucho más completa de la vida neandertal, demostrando que no solo quemaban madera, sino que eran auténticos especialistas en su manipulación. Fabricaban armas para cazar, utensilios para el día a día y, quizás, incluso mobiliario para sus refugios. Su tecnología, mucho más avanzada de lo que se pensaba, incluía la carpintería como una habilidad central y no accesoria.

Más allá de la piedra: reescribiendo la tecnología prehistórica

Hasta ahora, las armas de madera del Paleolítico europeo eran una rareza, concentradas principalmente en yacimientos alemanes como Schöningen. El Abric Romaní, sin embargo, ha abierto la puerta a una realidad mucho más compleja y extensa. Este yacimiento de Barcelona se convierte ahora en un referente imprescindible para entender la gestión de la madera durante miles de años en un mismo lugar, revelando una constante en el uso de este recurso.

La presencia de los restos de madera junto a hogares, herramientas de piedra y huesos de animales nos ayuda a entender cómo organizaban su espacio y gestionaban el fuego. Lo que nos parecía un «primer oficio» de la humanidad, una suposición sin base, ahora se confirma con una fuerza brutal. Ya no podemos ver a los neandertales como simples hombres de las cavernas con hachas de piedra; su inteligencia era mucho más sofisticada.

Nuestro entorno repleto de sorpresas

Este descubrimiento es un error de percepción que hemos arrastrado durante demasiado tiempo, y la solución ha llegado de la mano de la perseverancia arqueológica. Todo apunta a que la madera era un recurso mucho más importante de lo que sugería el registro de piedra, y esto nos obliga a repensarlo todo. Cuando creemos que lo sabemos todo de una época, siempre hay una revelación que nos devuelve a la humildad.

La próxima vez que pensemos en los neandertales, recordaremos que eran mucho más que picapedreros. Eran maestros carpinteros, arquitectos primitivos y, en definitiva, seres humanos con una capacidad de adaptación e innovación que apenas estamos comenzando a entender. ¿Cuántas más sorpresas nos esconde la tierra bajo nuestros pies?

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