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Ferran Adrià, chef: «Mi caldo de pollo más rico solo necesita 3 carcasas y 30 minutos»

Siempre hemos pensado que un buen caldo necesita horas y horas al fuego, una jornada entera dedicada a la cocina. Es casi un ritual que nos han pasado de generación en generación, con la promesa de que cuanto más tiempo hierva, más sabor tendrá. Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que uno de los grandes genios de la cocina mundial ha destrozado esta idea con una afirmación que te hará repensarlo todo?

La verdad es que el secreto para un caldo de pollo espectacular, rico y con todo el sabor, no está en el tiempo, sino en la técnica.

Ferran Adrià, el visionario que revolucionó El Bulli y la gastronomía global, nos desvela un sistema que cambia las reglas del juego. Según él, para obtener el caldo de pollo más sabroso y aprovechable, solo necesitamos tres carcasas y treinta minutos de cocción. Sí, lo has leído bien: ¡treinta minutos! (Nosotros también alucinamos con la revelación, es un secreto que deberíamos conocer todos).

La «comida de la familia» y el nuevo paradigma del caldo

Esta técnica no es una invención reciente ni un truco de TikTok de última generación, sino una sabiduría destilada en su libro «La comida de la familia». Allí, Adrià explica cómo se organizaba la cocina del mítico equipo de El Bulli, compartiendo aquellas preparaciones del día a día que sustentaban la creatividad de los grandes chefs. Fue durante el confinamiento cuando quiso compartir este fragmento sobre los caldos en X (antes Twitter), poniendo el foco en uno de los hábitos domésticos que deberíamos revisar urgentemente.

El chef catalán nos recuerda que, en nuestra cocina, convivimos con tres tipos de caldos básicos: los de pastillas concentradas, los que compramos preparados en tetrabrik y los caseros. Mientras los dos primeros pueden ser útiles para un apuro o un momento de prisa, lo que Adrià defiende es que un caldo hecho en casa, siguiendo su método, ofrece una calidad y un sabor simplemente incomparables. Y es que la diferencia se nota, y mucho, en nuestro paladar y en la calidad de nuestros platos.

El truco definitivo con tres carcasas y treinta minutos

El proceso es sorprendentemente sencillo y directamente opuesto a la creencia popular de cocinar durante horas. Necesitamos carcasas de pollo (unas tres son su secreto), zanahorias, cebollas y apio. Primero, pelaremos las verduras y las cortaremos por la mitad, sin complicaciones innecesarias, ya que lo que nos interesa es que desprendan su aroma y sabor al líquido.

Después, colocaremos todo junto en una olla grande. Aquí, la proporción es clave: Adrià sugiere añadir aproximadamente cinco litros de agua para la cantidad de carcasas y verduras mencionadas. Una vez todo en la olla, lo llevaremos a ebullición. A medida que el agua comience a hervir, observaremos cómo se forman impurezas en la superficie, que no son otra cosa que parte de las proteínas coaguladas.

Es crucial que las retiremos con cuidado con una espumadera para obtener un caldo limpio y claro. Después de este paso, bajaremos el fuego y dejaremos que el caldo hierva suavemente durante exactamente treinta minutos. Ni más ni menos. (Esto es la ingeniería del sabor en acción, un ejemplo de cómo la precisión puede superar la intuición).

Cuando hayan pasado los treinta minutos, colaremos el caldo con un colador fino o una gasa para asegurarnos de que no quede ningún resto sólido, ni huesos pequeños ni migas de carne. Este paso es imprescindible para obtener un caldo transparente y luminoso. Finalmente, dejaremos enfriar el caldo a temperatura ambiente antes de guardarlo.

El gran ahorro: tener tu caldo siempre a punto

La gran ventaja de este método es que nos permite preparar una cantidad generosa de caldo de una sola vez y congelar lo que no utilizamos inmediatamente. Adrià aconseja repartirlo en recipientes herméticos de aproximadamente medio litro, etiquetarlos con la fecha de elaboración y guardarlos en el congelador. Así, tendremos caldo casero siempre a punto sin tener que empezar de cero cada vez que una receta lo necesite.

Este ‘tesoro líquido’ es la base perfecta para una infinidad de platos: desde sopas y cremas –piensa en una vellutata sedosa o una sopa de pan exquisita– hasta arroces melosos, guisos contundentes o salsas que elevan cualquier plato a otra categoría. Y aquí va otro de sus secretos maestros: prepáralo sin sal. El punto de sal lo podrás ajustar más tarde, cuando sepas exactamente en qué plato lo vas a usar y qué otros ingredientes lo acompañarán. Una estrategia brillante para tener un caldo versátil que se adapte a todo tipo de cocina.

No se trata de cocinar más tiempo, sino de cocinar mejor. A partir de cierto punto, ya no puedes extraer nada más de la materia sólida, solo reducirás el líquido y la intensidad se perderá.

Una tendencia culinaria que cambia las normas

Esta idea de Adrià no es una excentricidad aislada, ni mucho menos. De hecho, conecta con una tendencia cada vez más presente en la alta cocina y que deberíamos aplicar en nuestros hogares. Ricard Camarena, chef con dos estrellas Michelin y reconocido por su cocina de fondo y caldos, defiende un planteamiento muy similar en su libro «Caldos». ¿Su filosofía? Invertir más en la cantidad y la calidad del producto que utilizamos, a cambio de reducir drásticamente el tiempo de cocción.

Ambos genios de la cocina coinciden en un punto crucial: para un caldo más intenso y sabroso, resulta mucho más eficaz aumentar la proporción de ingredientes –más carcasas, más verduras– que alargar la cocción durante horas con la esperanza de que sigan aportando sabor. El tiempo es un recurso precioso, y la ciencia culinaria de estos grandes maestros nos demuestra que se puede optimizar para obtener resultados superiores.

Deja de perder el tiempo y transforma tu cocina

Si hasta ahora te daba pereza hacer caldo casero por la supuesta necesidad de dedicarle una jornada, esta es la solución definitiva. Imagina tener siempre a mano un caldo de pollo espectacular, hecho con tus propias manos, con un mínimo esfuerzo y la garantía de uno de los mejores chefs del mundo. Esta información no es solo un truco; es un cambio de paradigma en tu cocina que te hará ahorrar tiempo, energía y dinero a la larga. (Nuestro tiempo vale oro, no debemos malgastarlo inútilmente en cocciones ineficaces).

Acabas de descubrir el secreto que los grandes chefs usaban en sus cocinas para tener la base de muchos platos en tiempo récord. ¿Estás preparada para transformar tu cocina y no volver a caer en la trampa de los caldos mediocres? Tu paladar y tu reloj te lo agradecerán.

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