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El arqueología española no da crédito: descubren en Toledo la necrópolis megalítica más antigua del interior del país

Una revelación acaba de sacudir los cimientos de la arqueología en España. Lo que creíamos saber sobre nuestros antepasados más remotos, su organización y sus creencias, está a punto de ser reescrito.

Durante años, la comunidad científica ha defendido con firmeza una teoría. Pensábamos que las grandes estructuras funerarias, el megalitismo, nacieron en las costas. Luego, con el tiempo, se fueron extendiendo lentamente hacia el interior de la península.

Era una idea lógica, sensata. Pero esta semana, un hallazgo espectacular en Toledo lo ha hecho explotar todo por los aires. Nuestra historia, de repente, es mucho más compleja y fascinante de lo que imaginábamos.

El gran secreto de la Meseta desvelado

En Illescas, una localidad de Toledo, los arqueólogos han desenterrado Valdelasilla. No es un yacimiento cualquiera. Es la necrópolis megalítica más antigua del interior de España.

Hablamos de una estructura monumental con más de 6.000 años de antigüedad. Para ponerlo en perspectiva: esto es dos milenios antes de que se construyeran las pirámides de Egipto. Absolutamente impresionante.

Este descubrimiento definitivo, publicado por la Universidad de Alcalá en la prestigiosa revista Cambridge Archaeological Journal, nos obliga a cambiar el chip. Ya no podemos mirar el pasado de la misma manera.

Esto es lo que encontraron

Una prospección exhaustiva, de 45 hectáreas, reveló una red oculta. Ni más ni menos que 454 estructuras subterráneas. Un verdadero laberinto funerario bajo nuestros pies.

Los enterramientos se dividían claramente en dos tipos. Había fosas circulares, de aproximadamente 1,5 metros de diámetro. Estas estaban destinadas a inhumaciones individuales.

Pero también descubrieron cámaras de 2 a 6 metros de diámetro. Eran construcciones más complejas, hechas con madera, piedra y arcilla. Estas podían alojar los cuerpos de varias personas, como si fueran pequeños panteones familiares.

El corazón del yacimiento, el punto neurálgico, estaba dominado por una gran tumba central. Esta presentaba una fosa circular de 36 metros de diámetro. Una escala de magnitudes brutal.

La profesora de la UAH, Rosa Barroso, lo ha dejado claro: estas estructuras jerárquicas indican que «en tiempos antiguos ya configuraban un espacio organizado». Esto confirma la existencia de un cementerio planificado por grupos familiares. (Sí, nosotros también alucinamos con esta precisión).

Los investigadores recuperaron los huesos de al menos 46 individuos. Además, encontraron cerámicas, herramientas de piedra y un ajuar funerario sorprendente. Más de un centenar de conchas marinas de la especie Antalis sp. en la tumba principal. Un regalo para la eternidad.

La teoría del megalitismo, a la papelera

Este yacimiento no solo es antiguo, es un punto de inflexión. Hasta ahora, la ciencia defendía el difusionismo marítimo. La idea era que el megalitismo viajaba de la costa al interior.

Pero el análisis de datación por carbono-14 en Valdelasilla ha hablado. Su primera etapa se data entre el 4336 y el 4062 a.C. Unas cifras que no permiten discusión.

Esto demuestra que había centros megalíticos independientes en la Meseta. Las poblaciones del interior desarrollaron estructuras colectivas al mismo tiempo que las costeras. El secreto ha sido revelado.

Esto soscava completamente la noción de que la Meseta era una región atrasada o «única» durante el Neolítico. En realidad, era un punto de innovación cultural vital.

Un ritual que duró milenios

La actividad en Valdelasilla no fue flor de un día. Continuó durante casi dos milenios. Su última etapa se data alrededor del 2334 a.C. Un lugar de culto y memoria de larga duración.

Las cámaras más pequeñas dejaron de utilizarse con el tiempo. Pero la tumba central mantuvo su estatus de honor. Un eje inamovible para las comunidades antiguas.

Entre el 3265 y el 2917 a.C., el yacimiento se reactivó. Se abrieron nuevos lugares funerarios, dando una nueva vida a la necrópolis. La gente volvía una y otra vez a honrar a los suyos.

En la última etapa, durante el Calcolítico, se encontró una práctica escalofriante y fascinante. Un depósito de 10 cráneos humanos, dispuestos perimetralmente en una cámara inferior. Una imagen potente e inquietante.

Este tipo de ritual es una práctica de memoria colectiva muy compleja. Se mantuvo durante generaciones, demostrando una conexión profunda con los antepasados. Valdelasilla era mucho más que un cementerio.

El precio del progreso (y el debate urgente)

Pero aquí viene la parte que nos pone un nudo en el estómago. El yacimiento de Valdelasilla, en su estructura original, ya no existe.

Fue excavado preventivamente entre 2020 y 2021. ¿La razón? La urbanización del terreno. Una vez completada la documentación científica y la extracción de los valiosos restos, el terreno fue desmantelado. Destinado a la construcción de infraestructura logística.

Hoy, empresas como Amazon y Día tienen instalaciones industriales en el terreno donde se alzaba esta joya histórica. Es un precio muy alto a pagar, la verdad.

La destrucción de la estructura original ha reabierto un debate urgente en el sector del patrimonio. ¿Es necesario modificar los protocolos de conservación? ¿Hasta qué punto el desarrollo industrial puede pasar por delante de nuestro pasado?

Valdelasilla es un espejo. Nos muestra la grandeza de nuestros antepasados. Pero también los desafíos actuales. Un recordatorio de que la historia puede desaparecer si no la protegemos. ¿Qué estamos haciendo para salvaguardar este legado imprescindible?

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