Una sombra se extiende sobre las aguas tranquilas de Europa. Mientras algunos países buscan poner fin a la explotación de cetáceos, España emerge como su destino más incómodo.
No es una buena noticia para la conciencia social. Lo que antes era un espectáculo vistoso, hoy es una señal de alarma. Las orcas y los delfines necesitan un lugar, pero lo que se ofrece no es ningún paraíso.
Europa mira hacia España y no precisamente con orgullo
La historia ya la conocemos. Francia aprobó una ley en 2021 que ponía fin a los espectáculos con cetáceos. ¿Una victoria para los derechos animales? ¿O un simple aplazamiento del problema?
La verdad es más compleja. Las autoridades francesas, tras esa ley, han mostrado un desinterés preocupante. La salud y la integridad de estos animales han quedado en segundo plano. La solución «oficial» es un traslado a España. (Sí, nosotros también estamos sorprendidos).
Esto nos lleva al corazón del problema: Loro Parque, en Tenerife. La Fundación Franz Weber (FFW) lo considera, sin tapujos, un centro más de explotación animal. Y lo que es peor, España ha recibido un apodo que debería hacernos reflexionar: el «vertedero» de Europa.
¿Por qué somos el vertedero de cetáceos de Europa?
La prohibición progresiva de estos espectáculos en países como Francia o Bélgica, la denegación de nuevos delfinarios y un cambio claro en la conciencia social han generado un dilema. ¿Qué hacemos con estos animales? La respuesta, lamentablemente, parece ser: enviarlos a España.
Nuestro país se ha convertido en el receptor perfecto. Como una especie de centro de tratamiento para los animales marinos. Como si fueran la «basura» que otros estados ya no quieren. Y esto, amigos, conlleva un doble problema muy grave.
El lobby de los parques zoológicos vende el relato de salvador de la fauna marina. Pero sus intenciones son una explotación sistemática.
Primero, cada traslado refuerza el poder del lobby zoológico. Estos grupos se presentan como los salvadores de la fauna marina en cautiverio. Pero detrás de esta fachada hay una explotación sistemática de orcas y delfines en espectáculos anti-educativos y anti-naturales. La cría también es un punto clave para recintos como Loro Parque, donde, por cierto, han muerto cuatro orcas últimamente.
Segundo, cada nueva llegada de cetáceos dificulta cualquier futura prohibición. Parece una trampa sin salida. Cuando intentamos avanzar, nos encontramos con más animales que necesitan «un lugar», perpetuando el ciclo.
La ley que se quedó a medias y el poder oculto
Nosotros, como equipo, participamos en la incidencia política de la Ley 7/2023. El primer borrador incluía la abolición de estas representaciones. Pero, por arte de magia (o más bien, por la gran influencia de los lobbistas de los zoos), el artículo desapareció en posteriores redacciones. Es un caso claro de imperfección humana ante el poder económico.
Empresas como Loro Parque tienen una red muy bien tejida de relaciones interpersonales, mediáticas e institucionales. Esto crea una auténtica red de seguridad contra las iniciativas abolicionistas. De hecho, en muchos foros se dice que esta empresa de origen alemán «se compró un archipiélago», en clara alusión a su excelente relación con el Gobierno de Canarias.
Y aquí está lo peor. Varios departamentos de este ejecutivo autonómico avalan el traslado de Wikie y Keijo, dos orcas de Marineland Antibes (Francia), al parque de Tenerife. Esto ocurre a pesar de que un informe del CSIC diga claramente que las piscinas de Loro Parque no cumplirían los estándares adecuados para ellas. Esto nos rompe el corazón, francamente.
La farsa de la «responsabilidad moral»
Este potencial envío de Wikie y su hijo Keijo se está preparando en el terreno de la opinión pública. Nos dicen que Loro Parque «acepta por responsabilidad moral«. Pero cada vez menos personas se creen este cuento. (Y con razón).
Existen alternativas, y esto es imprescindible de saber. Numerosos colectivos han propuesto mantener temporalmente las orcas en las mismas instalaciones francesas, con un pago anual de 500.000 dólares para su bienestar y controles adecuados. Se han recogido decenas de miles de firmas. Se han organizado protestas. E incluso hay una iniciativa para liberarlas en un santuario que avanza en Nueva Escocia, Canadá. La solución existe, pero no interesa.
El lobby sabe bien que ellos crean el problema: la cautividad extrema de los animales. Después, pueden cerrar sus acuarios sin problemas, casi sin obligaciones. Para ellos, los animales son simples activos empresariales: se intercambian, se ceden, se venden, se eliminan. Una lógica fría que nos indigna.
La cuenta atrás para Wikie y Keijo
El cambio de actitud del Gobierno de Francia es alarmante. Al principio, defendieron la opción del santuario canadiense. Ahora, su defensa de que Wikie y Keijo vivan en Loro Parque es casi ofensiva, mediáticamente hablando. Nos dicen que es la única alternativa al sacrificio. Otra vez el cuento de la «responsabilidad moral».
La FFW y otras organizaciones seguirán apostando por los santuarios. Denunciamos el papel vergonzoso de las instituciones. Han permitido la cautividad animal, la han blindado con espectáculos y ahora se desentienden. Incluso cuando la ciudadanía presiona por la abolición.
Wikie y Keijo no pueden acabar en otra piscina. Su historia es la de muchos. Saberlo ya es un primer paso para cambiarlo, ¿no crees?



