Todas conocemos el dilema de la merienda. Llega media tarde, el cuerpo pide una pausa, y la mayoría de nosotras (sí, somos muchas) acabamos cayendo en la trampa del dulce rápido, la opción más fácil, pero pocas veces la más inteligente para nuestro organismo. Un ciclo que nos deja con un pico de azúcar y, al cabo de poco, más hambre y ganas de asaltar la nevera antes de cenar.
Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que hay un truco, un verdadero secreto, que nuestras abuelas ya conocían, y que ahora una cocinera riojana de renombre ha reinventado para darle la vuelta a esta dinámica? Una solución inesperada que, además, es absolutamente deliciosa y puede cambiar tus hábitos para siempre.
La revelación nos llega de la mano de Angelita Alfaro, una auténtica icono culinario riojano y prolífica autora de recetarios. Ella, con la sabiduría que solo los años y la experiencia en la cocina pueden dar, ha tomado un clásico del País Vasco y lo ha transformado en la merienda salada perfecta: una tosta de calamares a la plancha con cebolla y pimiento. Una opción que promete ser nutritiva, rica en proteínas y con pocas grasas, alejada del omnipresente dulce.
La reinvención de un clásico vasco
Angelita Alfaro no ha inventado nada de la nada. Su propuesta es, en esencia, una ingeniosa adaptación de los famosos calamares a lo Pelayo, un plato arraigado en la cocina del País Vasco, popularizado por grandes maestros como Martín Berasategui o Karlos Arguiñano. La gracia es que Alfaro lo convierte en un formato que abraza la filosofía del pintxo o de la merienda: pequeño, concentrado y explosivo de sabor.
El proceso es sorprendentemente sencillo, lo cual lo hace aún más irresistible. Comienza con una cebolla grande (o dos pequeñas) pochada con la paciencia que merece, hasta que esté tierna y translúcida. Paralelamente, se grillan unos pimientos verdes cortados en tiras, hasta que tomen ese punto caramelizado y ahumado tan característico. El corazón del plato son unos calamares bien limpios y abiertos a lo largo, pasados rápidamente por la plancha hasta que estén en su punto, tiernos y llenos de sabor a mar.
Lo que Angelita Alfaro nos regala es un «truco» para comer bien y sentirnos mejor. De verdad, lo necesitamos en nuestro día a día para no caer en meriendas que nos disparan el azúcar.
El montaje es donde reside el genio de la idea. Sobre una buena rebanada de pan de pueblo tostada, se extiende una cucharada generosa de la cebolla pochada. Encima, se coloca el pimiento verde y, finalmente, el calamar, que corona la tosta como la joya de la corona. Un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo es el toque final imprescindible para ligar todos los sabores. Y para rematar, un par de minutos en el horno bien fuerte o con el gratinador, justo para integrar los ingredientes y darle un punto crujiente al pan.
Más que una merienda: una estrategia nutricional
Esta propuesta de Angelita Alfaro va mucho más allá de la simple satisfacción del paladar. Es una auténtica estrategia para mantener a raya nuestra energía y nuestro apetito, evitando la clásica bajada de media tarde que nos aboca a decisiones alimentarias poco acertadas. Nuestras abuelas, con su sabiduría popular, ya sabían que una buena merienda era clave para llegar a la cena sin un hambre voraz.
Esta tosta es la solución definitiva para quien busca una alternativa a los dulces. La combinación de calamares (proteína de alto valor biológico y poco grasa), cebolla y pimiento (fibra, vitaminas y minerales) con el pan de pueblo (hidratos de carbono complejos) crea una merienda equilibrada. Aporta la energía necesaria sin los picos de glucosa que nos dejan exhaustas y con más ganas de comer. Es un impulso energético que nuestro cuerpo agradecerá, manteniéndonos saciadas hasta la hora de cenar sin remordimientos.
El secreto para un bienestar duradero
En un momento donde la tendencia hacia la alimentación saludable y los «snacks» proteicos está en auge, la receta de Angelita Alfaro se convierte en un descubrimiento oculto. Es un truco que nos permite disfrutar de un plato sabroso y, a la vez, cuidarnos de manera consciente. Es la prueba de que comer bien no tiene por qué ser aburrido ni complicado, sino que puede ser una fiesta de sabores con beneficios tangibles para nuestra salud.
Con esta tosta de calamares, Angelita nos invita a recuperar la tradición del buen comer, adaptada a los tiempos modernos. Es un ahorro en decisiones equivocadas y una ganancia en bienestar. No nos queda mucho tiempo para la resignación ante las meriendas azucaradas que nos roban la energía. Esta es la opción imprescindible que debes incorporar a tu rutina.
¿Y tú, te atreves a darle un giro a tu merienda?
